
Diferenciar causas de consecuencias
Una decisión o conjunto de decisiones tiene unas consecuencias, y otro conjunto de decisiones tiene otras consecuencias diferentes. Y las decisiones son las causas. Una vez se entiende esto, ya es más difícil buscar excusas, coartadas o victimismos, y es más difícil confundir causas con consecuencias (y es más difícil incurrir en falsos debates).
En el caso que nos ocupa, ni ganaderos, ni agricultores, ni “urbanitas-turistas-disfrutadores-de-la-naturaleza” (por resumir) deberían quejarse por nada, y deberían afirmar y reconocer que ellos, unos y otros, sabían que esto (el incendio arrasador) iba a suceder Sí o Sí, y que además todos ellos se sienten corresponsables (dada su cosmovisión general compartida; cosmovisión basada en el crecimiento económico infinito y el progreso material infinito). Si, por contra, todos esos colectivos afirmaran que creían que no iba a suceder y/o que en caso de suceder ninguno de ellos son responsables o no se sienten responsables… lo siento, pero viven en la inopia, unos y otros (por no decir otra cosa).
Y mientras no haya un cambio sustancial en el paradigma de todos los mencionados (de la sociedad en general), los incendios y mil desastres más de todo tipo van a seguir sucediendo debido al conjunto de decisiones que todos ellos y la sociedad en conjunto hemos tomado; decisiones que no son tan diferentes como creen dichos diferentes colectivos enfrentados en el falso debate que siempre propone el poder constituido para así mantener al PUEBLO entretenido, dividido, enfrentado y, por tanto, debilitado.
Entremos en materia, para el caso del incendio iniciado en el término municipal de Burgohondo (Ávila).
Aparte de la negligencia de la empresa (Reforestaciones el Fresno) que contrataron los ganaderos (Sociedad de Pastos de la Sierra Umbrías de Burgohondo) está claro que la respuesta de las administraciones para apagar el incendio fue muy lenta. Toda esa zona alta de la montaña era piorno y demás matorral, y según dicen los vecinos de la zona, tardó mucho en llegar el primer helicóptero apagafuegos; y sólo llegó uno; luego, aún más tarde, llegaron más helicópteros y los aviones y las brigadas de agentes y bomberos forestales).
Veamos:
El llegar tarde a una tragedia (de tipo que sea) es inherente a un sistema de ESTADO hipertrofiado (un sistema basado en la delegación de la totalidad de la existencia del pueblo llano en una concentración de poder de mega estructuras de poder). Podemos poner mil ejemplos que sostengan esta afirmación, a cuál más sencillo de entender, pero elegiremos uno:
En el siglo XXI, dentro de un ESTADO con monopolio de la violencia, si una persona decide matar a otra en la calle, y la mata, la policía siempre llega tarde, es algo obvio. Y si se quema un monte deshabitado y gestionado en la distancia (es decir, abandonado) por un sistema burocrático hipertrofiado… los medios de extinción, potencialmente, siempre llegan tarde, muy tarde.
En otro tipo de sociedad sin monopolio de la violencia (por ejemplo, la que proponemos desde el movimiento por una REVOLUCIÓN INTEGRAL), la persona agredida siempre tiene la opción de defenderse de la agresión, ya sea mediante un arma o artilugio, o con su propia capacidad y técnica de defensa personal (que ha cultivado desde la infancia); aptitud y actitud éstas que dicha persona tendría dado que no habría un ESTADO que le dijera (mediante burdo engaño a partir del sistema educativo obligatorio) que esté tranquila, que la policía está para esos menesteres, y que la violencia debe estar reservada, de forma exclusiva, para el ESTADO.
Por la misma razón, en ese otro tipo de sociedad sin ESTADO (y sin las sucursales del mismo, CCAA y Ayuntamientos) el monte estaría auto-gestionado por los vecinos del municipio, de la comarca, y habría siempre gente mirando el monte y dentro del monte, y no una gente cualquiera (y menos urbanitas turistas miedicas e inhábiles para todo lo que no sea delegar la totalidad de su existencia en castas de expertos, y llorar, patalear y sentirse víctima y sólo víctima), sino gente del rural que vive en el monte y que sabría (y sabe) cómo hacer frente a las primeras llamas.
El mundo ganadero dentro del sistema estatocapitalista (del que, lejos de combatirlo, cada vez depende más de él)

Esta captura de google earth (o esta de google maps) es una vista de la cara norte de la serranía donde se inició el incendio. Se pueden apreciar las pistas forestales. El incendio se produjo al final de ellas, a la izquierda. Según parece la asociación de ganaderos quería ampliar el área de pasto de su ganado; no sabemos si la ampliación era hacia el monte de la izquierda (que tiene-tenía más cantidad de vegetación apta para pasto) atravesando el arroyo de los Horcajuelos, o hacia la cuerda de esa misma ladera derecha en la que termina la pista forestal que, como se aprecia, no tiene pistas-caminos hechos en la zona alta.
Como se ha dicho en la introducción, no se trata de demonizar a los ganaderos, y menos aún a los que practican ganadería extensiva y no industrial-estabulada, pero tampoco se trata de mostrarlos como no responsables; al margen de que todos estamos de acuerdo en que la máxima responsabilidad es de la empresa de trabajos forestales que estaba haciendo las labores de desbrozado y apertura de camino.
No se trata de demonizar a nadie, pero sí se trata de que cada palo aguante su vela. Y en esa línea, no es exagerado afirmar que, por desgracia, la sociedad (urbana y rural) del siglo XXI vive instalada en la famosa frase:
«AQUÍ TODO EL MUNDO VA A LO SUYO… MENOS YO, QUE VOY A LO MÍO»
Es decir, debemos constatar que, por desgracia todo el mundo (en este caso los ganaderos, la empresa forestal, los operarios de la empresa forestal, etc.) está metido en la dinámica de aumentar producción y ganancias, y de la forma más rápida y fácil posible.
Repitamos, no se trata de señalar a nadie, sino de señalar-NOS a todos… Se trata de reconocer la vorágine suicida (suicida a muchos niveles y en todos los ámbitos de la existencia) en la que estamos instalados como sociedad y como civilización.
Lo peor que se puede hacer, por ejemplo, con los ganaderos es exonerarlos de toda culpa. Si los ganaderos salieran a la palestra y asumieran su cuota de responsabilidad, y explicando por qué se ven obligados a hacer más y más y más caminos forestales para el paso de ganado (y haciendo dichos trabajos sin licencia, como en el caso de Burgohondo, lo cual los convierte todavía más en culpables a ojos de la «opinión pública» generada por los canallescos medios masivos de comunicación)… si hicieran eso los ganaderos, entonces, y sólo entonces, ellos (y nosotros desde el movimiento por una REVOLUCIÓN INTEGRAL que apoyamos sin discusión la vida rural tradicional) podríamos hacer frente a la jauría-ecologista-izquierdista-progresista-estatista que ha «explotado de satisfacción» con estos incendios (también, por ejemplo, con el de Guadalajara; en este caso con la responsabilidad de un agricultor y su cosechadora, y no un ganadero; y el año pasado con los incendios de Orense y Zamora).
Se trata, pues, de reconocer que somos una sociedad envilecida que vive por y para el dinero; todos, incluido y por desgracia, el 90% del rural. Y los urbanitas con el añadido de la ideologización.
La cruda realidad es que cuanto más víctima se siente un individuo o una sociedad, más dependientes se hacen de los “salvadores-emancipadores-empoderadores de víctimas”… que en realidad son los generadores máximos de víctimas y de colectivos victimizados, empezando por el salvador supremo, autoerigido como tal, el ESTADO.
Por contra, si empezáramos (ya mismo, hoy, y no mañana) a reconocer nuestra degradación y envilecimiento, y, por tanto, nuestra cuota de responsabilidad en todo lo que sucede… en ese mismo instante nos pondríamos manos a la obra para revertir la situación actual… y la tendencia (que es aún más pavorosa).
Los ganaderos esgrimen muchos argumentos para hacer lo que hacen, veamos uno de ellos:
Las pistas forestales para poder acceder en vehículos 4×4 son, por desgracia, fundamentales hoy por hoy. Los ganaderos necesitan subir a los pastos sal, mangas ganaderas para cribar y hacer saneamientos, vigilar, subir el pienso a los mastines, subir tacos en épocas de escasez, etc.
Esa es la realidad de la PAC (Política Agraria Común), que exige un número muy alto de animales para tener acceso a la ayuda y para que la explotación sea rentable; y los ganaderos están solos con, pongamos por caso, 100 vacas.
Pues bien, en ese escenario (de esa PAC de la que depende el 80% del mundo rural, también los agricultores) o usas el vehículo 4×4 o estás jodido. O tienes pistas forestales para llegar cerca de donde comen los animales o todo se hace bastante inviable. Poder se puede vivir y cuidar animales sin pistas forestales, pero ello exigiría más gente viviendo en el rural, y no precisamente asalariada (los asalariados viven por y para el dinero, igual que los ricos; si no se entiende que esta cruda realidad forma parte esencial del problema, no hay nada que hacer).
En una comunidad rural donde hay mano de obra suficiente para todo no se necesitan apenas pistas en el monte, pero no es esa la realidad de hoy. Sólo algunas iniciativas autogestionadas y con comunal, en las que hay mano de obra de sobra (de los propios miembros de la comunidad y no sólo salariados), se pueden permitir, precisamente, dedicar esfuerzos y tiempo a otras actividades y proyectos muy interesantes.
Pero ni siquiera estamos criticando las pistas forestales para paso de ganado, ya que éstas pueden ser necesarias para otros usos, por ejemplo, extinción de incendios. Lo que constatamos, es que las pistas y todo lo demás se hace a toda prisa, sin miramientos, con urgencias, siempre mirando tener el menor coste económico, etc.
Los trabajos para ampliar la pista de la sierra de Burgohondo no deberían haber sido realizados sólo por una persona o quizá dos, sino por un equipo de personas conocedoras de dichos parajes (no necesariamente profesionales) preparadas para TODO y con los medios de extinción necesarios. Si no se quiere admitir NI UNA SOLA posibilidad de generar un incendio, los recursos humanos y materiales deben ir acorde a dicha prioridad. ¿Cómo se hicieron hasta ahora las pistas que ya existen? ¿Quién las hizo? ¿Por qué no provocaron incendios? Quizá (seguro) haya que aprender del pasado…
Si todos estos requisitos salen caros, y no son viables, pues ello significa que no es viable el negocio de la ganadería tal y como está montado. No es viable una ganadería dentro de un mercado estato-capitalista y de crecimiento continuo, y dentro de un modelo de «bienestar» que nunca parece suficiente. El bienestar dispara la carestía de la vida.
Digresión:
Una de las características del urbanita derechohabiente bienestarizado es que cree que su actividad laboral-profesional (la que sea) es no sólo necesaria, sino imprescindible, y cuando sus ingresos se van a pique o su negocio no funciona, no lo pueden entender, y piensan que «no es justo» o algo por el estilo (o peor aún, piden ayudas al ESTADO o se suman al ESTADO vía oposiciones o hacen carrera política o sindical, etc.)
La cruda realidad es que el 90% de las profesiones o actividades laborales del siglo XXI (incluidas y sobre todo las del ESTADO) son PRESCINDIBLES, cuando no hipernocivas. Lo mismo se puede decir del 70% del consumo y de profesiones asociadas al mismo.
Es lo que tiene haberse tragado hasta el fondo el concepto PROGRESO, y además infinito, y peor aún, material y bienestarista.
Del «progreso social» ya ni hablo, pero los antiprogresistas sociales tampoco llevan razón en su fascismo-jerarquización fanática (nazis, fascistas, etc.), o en su «capitalismo bueno» (liberales, capitalistas).
Todos, los progresistas sociales y los antiprogresistas sociales, son progresistas materiales. Pero se creen muy diferentes.
La MODERNIDAD que todos (repito, TODOS, fachas, progres y liberales, por resumir) defienden se basa en un 90% en cosas y actividades prescindibles. Y de todo ello el pueblo llano es CORRESPONSABLE, no sólo víctima.
¿Qué tiene esto que ver con los ganaderos (y agricultores)?
Su actividad sí es necesaria (no imprescindible), pero en el siglo XXI su forma de vida y existencia (por desgracia) no difiere mucho de la de un urbanita. Hoy en día el mundo rural está totalmente dentro del mundo estatocapitalista y de trabajo asalariado masivo pagador de impuestos. Si no fuera así, no tendría argumentos para haber hecho este artículo.
Si mi actividad tradicional ganadera no es viable dentro de la modernidad estatocapitalista y sirviendo a ésta, tengo dos opciones, con consecuencias diferentes.
1- No sumarme a la modernidad ni a la ideología del progreso material y económico infinitos, y mantener mi forma de ganadería tradicional sólo para venta local, intercambio, etc. Y yo vivo en una casa humilde de pueblo, y no me compro o no me construyo un chalet de 1 millón de euros, con piscina.
2- Claudicar ante la modernidad, tecnologizar y maquinizar todo. Abrir pistas forestales a mansalva, pero con todos los medios necesarios para hacerlas bien y sin riesgo de incendio, etc. Y si todo esto supone que tengo que doblar el precio de mis vacas y triplicar el precio de su carne, pues así sea. ¿Qué esto no me permitiría competir en el mercado del vacuno? Pues vuelvo a la opción 1.
Cualquier otra opción, por ejemplo, sumarme a la vorágine de la modernidad, pero recortando gastos como sea…. lleva por ejemplo a mayor riesgo de incendios. Y si sólo fueran los incendios… pero no, porque hay muchas más implicaciones.
La POLITIQUERÍA (en la que incurre casi todo el mundo, por desgracia)
¿Qué sucede, pues, con la mayor parte de ganaderos (que por ahora dependen de la PAC) y que quieren aumentar sus explotaciones y la rentabilidad de las mismas? Pues sucede que los ganaderos van a votar a VOX, porque VOX va a recoger todas estas reivindicaciones para enriquecer su, de por sí, pobre discurso.
Y si llegara a gobernar VOX, los ganaderos seguirían por tanto con esa TENDENCIA del «todo por la pasta», por tanto, a la larga estarían agigantando el problema; porque lo que quieren VOX y los ganaderos es aumentar la producción precisamente… Y no aumentarla con formas y usos rurales tradicionales, sino dentro del modelo actual tecnificado, burocratizado y orientado al mercado capitalista. Es decir, más pistas forestales, más maquinaria de todo tipo, más vehículos de todo tipo, etc. Más posibilidades de incendio.
Por cierto, VOX, los ganaderos y los agricultores se quejan (con razón) del destrozo medioambiental que hacen los proyectos de energías renovables… Debe ser que para ellos ese destrozo es malo (lo es), pero no el destrozo que hace la ganadería industrial y agricultura industrial orientadas al mercado capitalista; mercado éste en el cual, de forma absurda, quieren competir, sin éxito, los ganaderos tradicionales en extensivo (y por eso se ven obligados a hacer lo que hacen y con las pocas precauciones y responsabilidad que lo hacen en algunos casos).
En el vídeo de recopilación que hemos hecho con las quejas y reivindicaciones de la gente del rural con motivo de los incendios, hemos dejado claro que nuestra propuesta es no permitir al Estado (y ello incluye a los partidos políticos) mostrarse de nuevo como el (falso) salvador del pueblo. Nuestra propuesta es no permitir al máximo culpable (de todos los males de gran alcance y extensión) convertirse otra vez en el máximo inocente y máximo salvador.
Repitamos: el ganadero en extensivo que se queja de todo, pero aun así sigue para adelante, haciendo lo que haga falta para mantener su ritmo de vida (con las consecuencias que hemos visto)… al final no hace otra cosa que dar la razón a la jauría ecologista-izquierdista-estatista que quiere imponer el REWILDING y, por tanto, alimenta a su vez el falso debate entre opciones estatocapitalistas y partidistas. El rewilding (reasilvestramiento) precisamente es lo que el poder constituido impulsa para así mejor concentrar a la población en las grandes urbes.
El ESTADO y el GRAN CAPITAL quieren a toda la población hacinada en las grandes urbes y que el medio rural quede en manos exclusivas de la gran empresa agroalimentaria, la gran empresa maderera-forestal, la gran empresa energética y el turismo; y por supuesto en manos de las agencias del ESTADO tales como SEPRONA, TRAGSA y GUARDIA CIVIL; así como los respectivos servicios forestales de la CCAA y ayuntamientos.
Eso es el REWILDING (información para los ecologistas bienintencionados pero ingenuos).
El fuego arrasador es también purificador
Con esto nos referimos a que quizá «lo mejor» que podrían hacer todos los ganaderos es dejar su actividad y dejar que todo muera, y que toda la carne y toda la leche sea de importación, y así todo el mundo (incluidos y sobre todo los ecologistas animalistas) podría ver las consecuencias de la modernidad globalista y globalizada de forma más directa.
Un GANADERO (con mayúscula), es decir que en realidad ame su trabajo, no debería seguir por esa vía tecnocrática, tecnológica, productivista, dependiente de estructuras de poder gigantescas, y menos aun para competir dentro de un mercado capitalista que no entiende ni puede entender de ecosistemas ni mucho menos de LIBERTAD. Esa vía es la de alimentar a quien te destruye (el dúo Estado-Gran Capital).
Y quien dice ganadero, dice cualquier otra actividad tradicional y milenaria no creada por el Estado ni por ninguna otra estructura de poder concentrado.
Digamos que… la insistencia en no morir (no aceptar la derrota) es lo que alimenta al triunfador. Sólo si todo lo tradicional muriera, se aceleraría la demostración de la nocividad de la MODERNIDAD.
Por eso hacemos hincapié en que el objetivo del movimiento para una REVOLUCIÓN INTEGRAL no es crear una nueva sociedad aquí y ahora (es imposible), sino poner las BASES para poder crear la sociedad del futuro, a partir de las CENIZAS (quasi literales) de la actual sociedad-civilización.
Y esto no es ser colapsista, porque los colapsistas son estatistas. Los colapsistas tienen miedo del colapso y quieren que un poder por encima de ellos les proteja del mismo. Nosotros no.
Pero… sin menoscabo de lo anterior (siquiera entendido como arrebato), si elegimos la opción de negarnos a morir, y si los ganaderos no quieren morir, opción totalmente legítima y realmente la mejor posible, hay que combatir lo que nos mata y no alimentarlo, y menos aún haciéndolo con mil excusas y pretextos autoexculpatorios. Y lo que nos está matando es la falta de libertad, o lo que es lo mismo, el exceso de concentración de poder en manos del dúo Estado-Gran Capital.
El PODER siempre nos quiere así a todos, repito, a todos los SIN PODER, a todo el PUEBLO LLANO; nos quiere infantiles y sintiéndonos víctimas, porque las víctimas, por definición, necesitan siempre tutela desde arriba.
Comentario sobre el enfoque animalista anti-antropocentrista (que en cuanto puede, también sale a recordarnos que la humanidad es el mal)
La naturaleza (animales y plantas) no salen «perjudicados» de los incendios. Ellos simplemente viven y se adaptan. Ellos no culpan a nadie, ellos no saben quién es el «culpable»…
Los perjudicados de los incendios son precisamente los humanos; tanto los ganaderos como los no ganaderos que van al campo a “disfrutar” de la naturaleza en modo turismo-diversión son los realmente perjudicados (y no «los animales», ni «la naturaleza» ni el ESTADO, ni su hijo, el CAPITALISMO, ni la herramienta de ambos, el trabajo asalariado masivo pagador de impuestos).
Y con esto, que es irrefutable, precisamente se desmonta la crítica animalista al antropocentrismo, porque son ellos, los humanos animalistas anti-antropocentristas los que realmente sufren (o eso dicen) por lo que le pasa a la naturaleza. Ellos son en realidad antropocentristas-misántropos-emocionales; porque sólo un antropocentrista que tiene el desparpajo de cuantificar “racionalmente” lo que sufre o deja de sufrir la naturaleza, puede ser misántropo (en tanto que se siente culpable por ser humano).
Sólo un humano que no siente repulsión por su condición, puede no sentir repulsión o desprecio por la condición animal y vegetal. Sólo un humano así podrá y sabrá tratar con respeto a los animales y las plantas; un respeto del que no pueden ser conscientes ni pueden valorar como tal ni los animales ni las plantas, porque dicho concepto (el respeto) es puramente humano.
Lo correcto y la prioridad debería ser la LIBERTAD CON RESPONSABILIDAD
En el movimiento para una REVOLUCIÓN INTEGRAL no tendríamos ninguna queja victimista con que se quemaran todos los bosques de la península ibérica, siempre y cuando ello fuera como resultado de prácticas aprobadas en las diferentes asambleas de Concejo abierto, es decir, si fuera como resultado de la libertad con responsabilidad.
¿Te has quedado ojiplático al leer lo anterior?
Lo explicamos mejor: son los propios ganaderos (y agricultores) los que tendrían que expresarse así, o con alguna formulación similar, es decir, afirmando que ellos están dispuestos a asumir el riesgo de equivocarse, dado que los humanos aprendemos sobre todo con las equivocaciones en un marco de libertad con responsabilidad, y que no quieren seguir permitiendo que les equivoquen o fuercen a equivocarse desde un poder por encima de ellos en un marco muy diferente al de la libertad con responsabilidad, como es el marco del dúo Estado-Gran Capital. Y lo mismo deberíamos hacer todos, todo el pueblo llano, todos los sin poder.
Cuando permites que un poder por encima de ti sea el que te lleve-empuje a equivocarte, es porque en tu interior estás deseando ser víctima, deseando poder culpar a alguien y así no tener que asumir tu propia responsabilidad en todo lo que sucede (sobre todo aquello de lo que te quejas).
El operario de la máquina que ha causado el incendio de Burgohondo, si de verdad amara el monte, debería estar sintiendo lo mismo que si por imprudencia hubiera matado a sus hijos. No creo que pueda soportarlo (tal es el tamaño del desastre). Pero si lo soportara, sería porque él en realidad trabaja y vive por y para el dinero, y lo demás le parece muy secundario.
Es sólo un ejemplo extremo, no estamos sentenciando ni nada parecido al operario. En todo caso, al contrario, es un ejemplo en el cual nos deberíamos sentir reflejados todos, como sociedad, para darnos cuenta de hasta que nivel de envilecimiento y degradación estamos llegando en el camino del PROGRESO (“progreso” material y “progreso” social) dentro del modelo estatocapitalista, derechohabiente y bienestarista.
El amor debe ser la envolvente de todo
El amor es como una capa con la que envolver las actividades humanas, una envolvente que otorga más valor a la actividad que envuelve; de tal manera que una actividad, la que sea, hecha con amor, tiene más valor que esa misma actividad hecha con desdén, por ley o por dinero (o simplemente sin amor).
Pero la actividad envuelta en amor debe tener valor por sí misma, porque de lo contrario el amor amplifica también la nocividad; por ejemplo, amor al dinero, amor al poder.
El amor es un amplificador-potenciador. En las relaciones entre humanos, el amor da fuerza y sentido a los vínculos y atractores tangibles que han posibilitado el acercamiento entre dos personas.
Algunos se preguntarán ¿y esto qué tiene que ver con los incendios? Todo.
Las actividades rurales también deben hacerse con amor, pero esto es casi imposible dentro de un modelo con Estado, con Capitalismo y con trabajo asalariado masivo pagador de impuestos; en dicho modelo todo se hace por dinero, con dinero, por poder, por bienestar material, etc.
Para finalizar, comprendemos que pueda surgir la idea-frustración de que en este artículo que supuestamente trata sobre incendios forestales hay poco contenido realmente relacionado con los incendios forestales. Pues… para subsanar en parte dicha deficiencia, recomendamos las siguientes lecturas de otros artículos publicados en esta web y en la de Félix Rodrigo Mora (sí, hemos hablado largo y tendido sobre el mundo rural, incluyendo, de forma explícita o implícita, el asunto de los incendios).
– La agroecología y sus criterios
– El conservacionismo contra la ruralidad, los pastores y los indígenas
– La ruralidad y el ecologismo de Estado
– Repico las campanas, llamando al combate
– A muerte contra el campo. Conservacionismo, funcionariado y animalismo
– En defensa del pastoreo, los bosques y la libertad. El pastoreo no es especista, el animalismo sí
– LLAMANDO A LA ALIANZA POR LA RESTAURACIÓN DEL BOSQUE ORIGINARIO
– LA TRANFORMACIÓN HISTÓRICA DEL MEDIO RURAL ESPAÑOL
– EL ECOLOGISMO, SU MALDAD Y NUESTRO EXTERMINIO