
Venimos de AQUÍ:
El antimilitarismo y el pacifismo estatistas, son militaristas (y no pueden no serlo)
Eso fue en julio de 2025.
En diciembre de 2025, el Grupo Tortuga publicó este artículo:
La política del miedo: 80.000 millones de gasto militar para 2026
Y volví a hacer un comentario; y recibí la respuesta siguiente:
Siendo estatista no se puede ser antimilitarista (antimilitarista operativo, claro, y no de pega). Y tampoco se puede ser antimilitarista si también eres buenista y te dejas embaucar por las religiones políticas, tales como el antirracismo de ESTADO. Una buena prueba (quizá la mejor) sobre lo qué es realmente el antirracismo de Estado es lo que sucedió en EEUU con la guerra de Vietnam. En el anterior artículo ya dijimos que el movimiento popular contra esa guerra en EEUU fue muy fuerte y fue desarticulado (sustituido-diluido) precisamente con el impulso de los panteras negras, el antirracismo, etc. Y luego los Panteras Negras fueron perseguidos por el ESTADO porque éstos con su racismo antiblanco, violencia desatada, machismo, etc. ponían en riesgo, a su vez, la política de integración de los negros y la Civil Rights Act de 1964 en la que se aquélla se sustentaba (los Panteras Negras propiciaron el impulso de un Ku Klux Klan que estaba prácticamente extinto).
Los antimilitaristas suelen responder a esto con los «éxitos históricos» del antimilitarismo y bla bla bla. En su mente suena bien… La cruda realidad es que el antimilitarismo más extendido es estatista; y el antimilitarismo menos extendido es, por desgracia, propio de anarquistas, que también tienen lo suyo (que no es poco precisamente).
LA CULTURA DE LA DEFENSA (que es lo contrario de la CULTURA DEL ATAQUE) es lo que te construye como un SUJETO DE CALIDAD preparado para todo lo que te venga proveniente de los que optan por la CULTURA DEL ATAQUE… Y la cultura de la no violencia es impulsada, lógicamente, por quien ha optado por la cultura del ataque. De ahí que para evitar que el PUEBLO (todos los pueblos del mundo) opten por la CULTURA DE LA DEFENSA, lo cual incluye SER ANTIPACIFISTA al mismo tiempo que SER PACÍFICO, es por lo que se expande como «solución» el PACIFISMO y la no violencia, ya que la no violencia genérica incluye, lógicamente, la no violencia contra el PODER, cuando lo cierto es que si tuviéramos que elegir cuál es la violencia más legítima y más necesaria sería precisamente ESTA (incluso los antiviolencia la elegirían).
Más resumido, te dicen que sólo tienes dos opciones:
1- No eres pacifista, peeeero… delegas todo, incluido y sobre todo y por encima de todo, el PODER DE LA FUERZA en el ESTADO (lo cual lleva-permite a éste a desarrollar la CULTURA DE ATAQUE sin ninguna oposición por parte del PUEBLO).
2- Eres pacifista y niegas todo tipo de violencia. Con esta opción en teoría no niegas la violencia defensiva, pero de facto sí la niegas, porque también rechazas vivir-crear una CULTURA DE DEFENSA, que es la que te hace SER FUERTE para poder defenderte de los que optan por la cultura del ataque.
Esas dos opciones son LA MISMA, porque ambas llevan a CONCENTRAR el PODER de la VIOLENCIA; lo cual conduce a la CULTURA DEL ATAQUE, ya que el PODER está para usarlo, y más si cabe cuando ese poder se da en forma de PODER CONCENTRADO, como es el ESTADO.
El PODER no está para ser «buena persona» y mucho menos para convertirte en buena persona ejerciéndolo (partiendo de ser mala persona antes de ejercerlo).
La VIOLENCIA forma parte de la LIMITADA condición humana y, PRECISAMENTE, la mejor forma de controlarla y/o limitarla es mediante la CULTURA DE LA DEFENSA, en la cual la mayoría es PACÍFICA (que no pacifista) y en la que no existe ningún tipo de PODER CONCENTRADO (como es el ESTADO con su ejército y policía profesionales; es decir, con monopolio de la violencia). Sí, cuando existe el PODER CONCENTRADO, también se concentra y monopoliza el PODER DE LA FUERZA, y ello conduce, como ya se ha dicho, a la CULTURA DEL ATAQUE.
La seguridad y defensa debe ser AUTOGESTIONADA por el PUEBLO. Delegar esta TAREA FUNDAMENTAL en CASTAS DE EXPERTOS, genera PODER CONCENTRADO de la fuerza, y luego MONOPOLIO DE LA FUERZA (ESTADO-EJÉRCITO-POLICÍA).
Repitamos: cuando se tiene el MONOPOLIO DE ALGO, ese poder está para usarlo, no para ser «buena persona» o para «hacer lo correcto».
El poder de la fuerza es el poder primero y último, todos los demás poderes (política, dinero, religión, etc.) dependen de aquél para gestionar sus propias cuotas de poder.
Si no se entiende esto, no se entiende nada.
El 18 de enero de 2026 en la página/blog del colectivo Tortuga publicaron este otro artículo.
Y en el apartado de comentarios hice el siguiente:
Dice Juan Carlos Rois, respondiendo a Pepo:
«Tu idea de paz armada está muy extendida, pero no es una verdad, sino una idea que, si la juzgamos a la luz de la eficacia, no saldrá muy bien parada».
Y digo yo, respondiendo a Juan Carlos Rois :
Lo que evidentemente NO ES EFICAZ es la lucha antimilitarista tal y como la entendéis y practicáis. Si fuera eficaz estaríais colgándoos medallas por los éxitos obtenidos y no quejándoos de la militarización en curso. Es de cajón. Lo digo porque el antimilitarismo estatista ya tiene mucho recorrido, no es algo de ahora, ¿verdad?
¿Y por qué el antimilitarismo estatista no es eficaz y es, de facto, MILITARISTA?
Pues porque no puede existir un Estado no militarista y no imperialista; como mucho lo que se da son Estados que están por debajo de otros Estados, y por eso esos Estados secundarios (o terciarios o infinitesimales) no pueden ser imperialistas (o como mucho son imperialistas locales), y quizá tengan menos gasto militar, pero esto es así porque de facto se han puesto bajo el paraguas militar (y económico y político) de los Estados Potencia.
Y por su parte el antimilitarismo anti-estado está copado en su mayor parte por el anarquismo, el cual es tanto o más inoperante que el antimilitarismo estatista. Cómo será la cosa que los anarquistas se llenan la boca conceptos tales como los «derechos», los derechos sociales (derecho positivo creado por el Estado) y con el bienestar (el Estado de Bienestar).
Así están todos los «antimilitaristas», pidiendo, rogando, mendigando REFORMAS al ESTADO, en vez de conseguir ellos dichas reformas por sus propios medios y junto a sus iguales. Un Estado que, por lo demás, no necesita que nadie le de ideas para reformarse para no derrumbarse; derrumbe que, además, sería bueno (siempre desde el prisma de la LIBERTAD con RESPONSABILIDAD y no desde el prisma de la comodidad, el bienestar y la cobardía). Y todo ello hablando de REFORMISMO, que no es lo que se necesita; ya que lo necesario es la REVOLUCIÓN POPULAR COMUNAL, una revolución axiológica, de los valores. Y uno de esos valores es precisamente tener claro que la única LIBERTAD VERDADERA es aquella que, llegado el caso, puedes defender tu mismo (cada cual) por medio del uso de la violencia, sin delegar tal función en ninguna persona o institución por encima de ti.
Pues bien, todo eso sólo es posible en una sociedad autogobernada en una red de asambleas soberanas, con derecho consuetudinario, con mandato imperativo, con bienes comunales, con propiedad privada no ilimitada conseguida sin trabajo asalariado (o el menor posible), y con PUEBLO EN ARMAS, es decir, con autogestión también de todo lo relacionado con seguridad y defensa mediante un sistema avanzado de milicias populares. Y este modelo es el único que precisamente permitiría crear comunidades no violentas si esa es la DECISIÓN ASAMBLEARIA de cada comunidad. Sí, ese el único modelo que permite que una comunidad sea lo que ella quiere ser, incluido ser antiviolenta al 100%.
En los modelos con PODER CONCENTRADO será dicha concentración de poder la que decida la totalidad de tu existencia y la de tus iguales, y no sólo en materia política y económica, sino sobre todo, y por encima de todo, en materia de seguridad y defensa, porque en dicho modelo siempre habrá alguien o alguna institución que concentre también el PODER DE LA FUERZA (el uso de la VIOLENCIA).
Sí, el antimilitarismo estatista y el antimilitarismo anarquista derechohabiente y bienestarista… son militaristas.
Y Juan Carlos Rois me respondió…
Pasemos a continuación a desgranar (y responder) punto por punto a Juan Carlos Rois.
Estimado Sr:
Pura retórica, en realidad no me tiene ninguna estima. Por tanto usted, señor Rois, hace lo mismo que hace la casta política en general (ni una mala palabra, ni una buena acción).
Me he pensado mucho si responderle o no.
Y decidió hacerlo. Veamos con qué argumentos (y tono, porque también menciona mi tono).
En gran parte, debido a que tono usado por usted y las imputaciones infundadas que me realiza, me hacen pensar que no busca un debate, sino una condena, y yo para condenas ya estoy algo mayor y achicharrado de tantas de ellas que suelo priorizar las discusiones sólo cuando pueden ser edificantes, pedagógicas o servir para el esclarecimiento de la verdad.
Claro que busco debate y esclarecer la verdad; y lo hago con argumentos y con mi tono, por supuesto. A continuación veremos si el tono de usted es suficiente para refutar argumentos expuestos con un tono que a usted no le gusta (todo indica que no).
Me achaca dos cosas que particularmente me parecen atrevidas y, en mi caso, infundadas y, perdóneme si se lo digo así, desinformadas.
Veamos…
La primera, que propongo (o propone el antimilitarismo de forma genérica según usted acusa) un antimilitarismo estrecho, estatista y refuerzo del propio militarismo y del estado.
No, no digo que usted proponga reforzar el ESTADO y el militarismo, sino que, de facto, su propuesta (que es reformista y no revolucionaria) los refuerza; otra cosa es que usted y todo su colectivo no lo sepan o no lo quieran saber (para así poder seguir con su cómoda inoperancia -e incoherencia- hasta la tumba).
La segunda, que propongo un anarquismo colectivista y que aspira bien al reformismo, bien a acabar pidiendo un estado de bienestar, vuelta de tuerca del estado de nuevo y por ello, argumento de nuevo refuerzo del militarismo.
Sí, desde el movimiento por una REVOLUIÓN INTEGRAL constatamos a diario que el colectivo Tortuga defiende el bienestarismo, los derechos sociales, etc. y los defiende tal y como son; ¿y cómo son? Pues son una creación del ESTADO. Si no estoy en lo cierto, y desde el colectivo Tortuga se habla de otro tipo de «bienestar», y otro tipo de «derechos» (difícil tienen hablar de otros derechos, incluidos los «derechos humanos» (1 y 2), que no sean una creación del PODER) pues soy todo oídos.
Pues bien, como nunca he pensado en semejantes perspectivas (es mas, mis trabajos precisamente abundan en profundizar en la idea del antimilitarismo como apuesta por la desmilitarización y por una alternativa de defensa de otra cosa, para lo que he usado el término de seguridad humana y ecológica o de defensa alternativa por comodidad porque se conoce qué es esto de forma aproximativa e intuitiva, pero advirtiendo que es una alternativa sistémica, defensa de «otra» cosa, ejercida por «otros» actores y por «otros» medios, entre ellos propongo la lucha social, el empoderamiento colectivo, la disrupción agresiva contra el sistema, etc,, como puede ver en el texto «manual para entender el militarismo» que se puede bajar libremente de la red, o en «La noviolencia como acción política» que en este caso no puede leer si no se lo prestan o lo compra, aunque de antemano y por si las moscas le anticipo que no me llevo nada de comisión en la venta del mismo) le tengo que negar la mayor y, de paso, reconocer parte de su explicación.
1- Negar la mayor es negar la totalidad, no negar una parte.
2- Con todo este párrafo no niega nada, de hecho me otorga razón, no a mi, sino al movimiento por una REVOLUCIÓN INTEGRAL, dado que este movimiento es el ÚNICO que realmente propone formas concretas de defender la «seguridad humana«, por usar la expresión que usted maneja. Y digo «seguridad humana», porque el resto de expresiones que usted ha usado son a cual más vacía y ambigua, es decir, pura palabrería hueca y logomaquia (¿»defensa alternativa por comodidad«?; ¿alternativa sistémica, defensa de «otra» cosa, ejercida por «otros» actores y por «otros» medios,?)
3- En el libro que usted menciona «Manual para entender el militarismo (y luchar por la desmilitarización)» no hay ni una sola propuesta real, tangible, ni una sola para sustituir el militarismo estatista. Y lo poco que «propone» se basa en la NOVIOLENCIA, es decir, en el buenismo infantil. Por contra, en el movimiento por una REVOLUCIÓN INTEGGRAL no estamos instalados en la paradigma del progreso (siempre hacia «mejor») y ello incluye la no pretensión ENDIOSADA de erradicar la parte mala de la LIMITADA CONDICIÓN HUMANA. La violencia existe, y de lo que se trata es de que no esté concentrada; ni ella ni ningún otro PODER. Esa es nuestra propuesta. Le repito:
Una sociedad autogobernada en una red de asambleas soberanas, con derecho consuetudinario, con mandato imperativo, con bienes comunales, con propiedad privada no ilimitada conseguida sin trabajo asalariado (o el menor posible), y con PUEBLO EN ARMAS, es decir, con autogestión también de todo lo relacionado con seguridad y defensa mediante un sistema avanzado de milicias populares. Y este modelo es el único que precisamente permitiría crear comunidades no violentas si esa es la DECISIÓN ASAMBLEARIA de cada comunidad. Sí, ese el único modelo que permite que una comunidad sea lo que ella quiere ser, incluido ser antiviolenta al 100%.
Mire, si usted acude a alguna charla, por ejemplo del General Julio Rodríguez (hoy en Podemos), podrá ver que se reivindica antimilitarista y dice que los militares son los más antimilitaristas del mundo, porque no quieren la guerra.
Estamos hablando del colectivo Tortuga, no de un general del ejército, el cual, por cierto, puede considerar y hacer lo que le de la gana (incluido mentir como un bellaco y un canalla, es decir, lo que es), dado que detenta (o detentaba) el PODER para ello (un PODER que el movimiento por una REVOLUCIÓN INTEGRAL le quiere quitar a él y al resto del ALTO MANDO MILITAR); un poder que sería repartido entre el PUEBLO en las diferentes comunidades asamblearias que se formarían (mejor dicho, se formarán).
Esa perspectiva estrecha del antimilitarismo (que yo mismo he criticado a menudo) puede entenderse bajo su enfoque de «antimilitarismo estatista» (aunque le advierto que el término no es compartido de forma mayoritaria por la doctrina y en general es ajeno a la lucha antimilitarista de las articulaciones que en España vienen promoviendo políticas de desmilitarización (que no de desarme).
El hecho de que critique usted con acierto ese «antimilitarismo» estatista de un JEMAD, no significa que el antimilitarismo del colectivo Tortuga sea más y mejor antimilitarista en los hechos. Cuando el colectivo Tortuga se declare de forma EXPRESA sin ambages, sin expresiones vacías y sin palabrería hueca como anti-estado, entonces, y sólo entonces, podrá ser aceptado dicho colectivo como realmente antimilitarista. Y esto no es una exigencia mía, ni del movimiento por una REVOLUCIÓN INTEGRAL, sino una exigencia de la LÓGICA y de la HONESTIDAD (y de la inteligencia, y si me apura una exigencia también de la ciencia… a la cual usted también recurre en su «argumentación»).
Pero el antimilitarismo que se da en la practica política de estos lares dicho antimilitarismo «estatista» no es ni siquiera residual. Otros males e incoherencias seguramente nos pueda achacar ¡y a quien no! pero ese o una de dos, o es parte de su desinformación o de sus prejuicios. Elija.
Sí, se lo achaco, porque puedo afirmar y afirmo que es peor ser «militarista de facto» que «militarista explícito»; ¿por qué? pues por la diferencia que hay entre lo que se es y lo que se dice ser. De los militaristas estatistas no esperamos nada, pero de los antimiliaristas sí; siquiera algo de coherencia, congruencia y consecuencia. Repito, por tanto: el antimilitarismo del colectivo Tortuga es ESTATISTA en los hechos.
En cuanto a la otra cuestión, al margen de lo alambicado de su argumento, acerca de una apuesta reformista y de un programa político de trasvase de partidas de uno a otro ministerio en la búsqueda de la garantía de los derechos que hacen florecer a las personas y respetan el medio en el que vivimos, también me la achaca sin fundamento. Puede ser, ahora me lo pregunto, que yo me explique mal, pero que yo mi apuesta por quitar poder a lo militar y simultáneamente dotar de poder a una alternativa radical antimilitarista promoviendo luchas sociales, prácticas sociales de contraste y que anticipan otro modo de funcionar y conquista de deseos, espeanzas o como los queramos llamar en forma de «derechos» (otra forma de hablar, porque el derecho, como usted predica en sus blogs es otro relato) o de alternativas societales, sea equivalente a reformas, aspiración de reconstruir el estado de bienestar o similar es algo que estará en su cabeza, no en la mía que, como puede ver, no he abogado ni por el reformismo (es mas en el libro la noviolencia como acción política precisamente se habla de la idea de trans-arme previniendo contra el reformismo y el gradualismo y profundizando en lo que mis pobres capacidades dan de si en una idea más allá de esta, hacia un cambio global de paradigma.
Dice usted que mi argumentación es ALAMBICADA; pues entonces no sé qué es este párrafo suyo. No sé ni lo que dice, e intuyo que quizá usted tampoco.
Para empezar usted vuelve a usar expresiones vacías, ambiguas, y lugares comunes: «luchas sociales«, «prácticas sociales de contraste«, «conquista de deseos«, etc. Usted me perdone, pero esas expresiones no son más un inane y falso ejercicio de reflexión y erudición (que realmente es un ejercicio de pedantería, en el mejor de los casos).
Y para finalizar ese párrafo habla usted de un CAMBIO DE PARADIGMA (expresión ésta que sí entiendo y que sí comparto como necesidad). Pues bien, debería saber usted que el movimiento por una REVOLUCIÓN INTEGRAL propone precisamente eso. Pero ¿qué es para usted un cambio de paradigma, en concreto en lo referido a la SEGURIDAD y DEFENSA? Si el cambio de paradigma se basa en la NOVIOLENCIA no es un cambio de paradigma, sino una elucubración de imposible aplicación dada la limitada condición humana, la cual incluye la VIOLENCIA. En todo caso, lo que usted estaría proponiendo es un HOMBRE NUEVO o algo así, es decir, algo muy pretencioso, al estilo Nietzsche y su superhombre (pero a la inversa).
Desde el Movimiento por una Revolución Integral consideramos que el cambio de paradigma necesario (dentro de la limitada condición humana) es aquel que tiene la libertad con responsabilidad como prioridad, y no la comodidad, ni siquiera la seguridad, la cual llegaría como consecuencia de la vigilancia de la libertad, precisamente; es aquel paradigma que no lleve a la concentración del PODER, de ningún tipo de PODER, ni el poder político, ni el económico, ni el judicial, ni el sanitario, ni el educativo, ni el mediático, etc. y sobre todo, que no lleve a la concentración del principal de todos los poderes, el PODER DE LA FUERZA. Y es un cambio de paradigma que requiere de un esfuerzo y capacidad de sufrimiento muy grandes. En el movimiento por una REVOLUCIÓN INTEGRAL no ofrecemos un mundo sin violencia y un mundo cómodo y seguro, sino un mundo (no completo, no perfecto, pero sí razonable) de LIBERTAD, individual y colectiva, logrado a partir a la lucha sin fin de la cuna a la tumba, sin delegación de ninguna tarea decisiva en ninguna casta de expertos o institución de poder concentrado.
Pero, en fin, como sus argumentos plantean viejos debates del anarquismo individualista (en el mejor de los casos) que están bien para charleta de bar pero que muestran también el circulo de creeencias y los sesgos de confirmación de cada quien y no me parece constructivo abundar en esta materia, como también indico en lo que escribo, lo dejo para los doctores de las diversas iglesias, capillas, negociados y catecismos, porque en cuestiones de fe es dificil el debate si no es para calentarse los cascos.
No sé a qué se refiere usted mencionando el anarquismo individualista y asociándolo al movimiento por una REVOLUCIÓN INTEGRAL, pero precisamente los anarquistas individualistas echan espumarajos por la boca cuando ven, leen y escuchan al movimiento por una REVOLUCIÓN INTEGRAL. Si quiere (que no querrá) le pongo ejemplos.
En lo que sí le tengo que llevar la contraria, querido señor, es en que la violencia política sea eficaz, invalide la noviolencia política o, en fin, a toda esa creencia antifactual del culto a la violencia.
1- Ah, que hasta ahora no me estaba llevando la contraria… vale, vale. Veamos pues a partir de ahora:
2- Precisamente he hablado CERO de la violencia política, por tanto no sé a qué se refiere usted. He hablado de la VIOLENCIA FÍSICA, que SIEMPRE es la determinante, dado que puede ser tanto la primera opción como la última opción, y es la única con la que realmente se puede defender la LIBERTAD, individual y colectiva. Las demás violencias tienen el recorrido que tienen, y finalmente se agotan. Y la «noviolencia» directamente tiene CERO recorrido; repito, siempre hablando en términos de LIBERTAD y con ésta como prioridad (y no otras prioridades tales como la comodidad). Sólo el que es fuerte y no descarta el uso de la violencia tiene la LIBERTAD para decidir no usar la fuerza y usar el diálogo. El que descarta el uso de la violencia siempre estará a merced de aquél que no la descarte. Si esto no se entiende, no se entiende nada. Y lo dicho, si usted cree que el ser humano puede evolucionar hacia la noviolencia y erradicar la violencia, entonces tengo que repetirle que vive en un mundo paralelo, y no humano precisamente. O bien usted es Nietzsche, pero a la inversa.
La existencia del ESTADO y de su monopolio de la violencia son debidas, a dos factores:
1- La intención de personas y colectivos con voluntad de poder.
2- La delegación (de todo, y no sólo del poder de la fuerza) por parte de la mayor parte del pueblo llano.
Pues bien, llegados a este punto, es bastante lógico entender que el factor 2 es un gran error; y por la misma razón es lógico concluir que lo que deben hacer las personas que no tienen voluntad de poder es no poner una alfombra roja (mediante delegación) a las personas o colectivos con voluntad de poder.
Repitamos pues:
Mientras los antimilitaristas no pongan al ESTADO y la lucha contra éste en el centro de la ecuación, no podrán ser realmente antimilitaristas.
Por cierto, veamos que dice la RAE del vocablo MILITAR.

No hay ninguna referencia al ESTADO, por tanto, ser «antimilitarista» no es sólo estar en contra del militarismo del ESTADO, sino estar en contra de toda MILICIA o MILITANCIA relacionada con la seguridad y defensa (incluida la seguridad y defensa del PUEBLO ante cualquier enemigo, empezando por el ESTADO y su ejército militar).
Existen estudios solventes, tanto culitativos como cuantitativos y comparativos, de la eficacia muy menor de la violencia frente al repertorio de acción de la noviolencia.
Estudios «muy solventes» que en su mayor parte salen de la universidad (institución de poder) y que refuerzan el STATU QUO al promover la noviolencia. Por cierto ¿por qué no llega nunca al poder ningún universitario «noviolento» para poner en práctica la «noviolencia»? ¿Quizá porque se lo prohíben otros universitarios violentos que también tienen VOLUNTAD DE PODER y que por ello mismo también están en la lucha por alcanzar el poder? Sí, la VIOLENCIA siempre se impone a la NOVIOLENCIA; pero no siempre se impone a la VIOLENCIA NO DELEGADA, es decir, la ejercida en primera persona por el pueblo que se autodefiende mediante un sistema de milicias populares.
Ya sé que creencia frente a ciencia no es un buen debate y que para quien tiene ideas aferradas y lecturas sesgadas esto no dice nada, pero es que este tema se ha estudiado y cuenta con una evidencia más que significativa a nivel científico, lo que tampoco es gran cosa y le daré dos argumentos por si no quiere abrir su mente y prefiere pregonar la verdad verdadera de la violencia como partera de la historia, una verdad como todas las que nos propagan los que dicen lo que tenemos que pensar y, esta sí, bien al servicio de reforzar la violencia rectora y las dinámicas de dominación-violencia que propagan y le sirven de combustible para su reprodución.
El ideario de la «noviolencia» (suponiendo que no sea una creación del PODER, que lo es) es precisamente NO CIENTÍFICO.
Ahi van los argumentos: primero, que bien mirado, y aunque la violencia tenga menos eficacia en general que la noviolencia lo cierto es que una y otra, sumadas y como pretendida causa de la liberación, autogestión, revolución o como quiera que prefiera llamar a las cosas (ya lo ve, yo soy poco de nominalismos y cánones) van perdiendo la batalla histórica y lo que parece que de momento, salvo episodios brillantes y efímeros, va ganando, es el capital y sus lógicas de violencia estructural, cultural, directa y de la sinergia de todas ellas.
Al final, al igual que el CONSPIRACIONISMO, usted afirma que el poder reside en el CAPITAL.
¿Quiere que, aparte de ese artículo enlazado, le aporte una docena de artículos y vídeos en los que desde el movimiento por una REVOLUCIÓN INTEGRAL desmontamos el conspiracionismo, y en concreto el que afirma que el poder reside en el dinero?
Le resumo: ningún multimillonario puede tener poder si no está respaldado por un PODER DE LA FUERZA física. El poder del dinero, y también el poder político, el poder judicial, el poder sanitario, el poder educativo, el poder mediático, etc. todos ellos pueden ejercer su CUOTA de poder en sus respectivas parcelas de actuación porque existe un PODER DE LA FUERZA que les otorga y garantiza dichos privilegios.
Otro argumento para que pueda replicar no sin cierta razón, que si la noviolencia es lo que la gente que se dice noviolenta testimonia o lo que comúnmente se publicita como tal, apañados estamos (ahora bien, si quiere tener una idea más auténtica de las potencialidades de la acción política de la noviolencia, y no por falsa modestia, le recomiendo que se lea el libro que publiqué en marzo pasado y en el que intento desprenderme de esas vulgarizaciones caricaturescas).
Es usted es el que se está caricaturizando a sí mismo con sus respuestas.
Y hasta uno tercero: Lo cierto es que en lo que la noviolencia ha tenido gran eficacia es en la disrupción para tumbar gobiernos y poderes, desobedecer leyes e impedir su aplicación, interponerse ante prácticas indeseables, pero no ha conseguido una estabilidad de sus logros y, por lo general, la ha sucedido un vacío no lo voy a llamar de poder por la connotación del término, sino de prácticas que ahonden sus contenidos, loq ue ha permitido que otros más dispuestos a ocupar el vacío e imponer sus criterios acaben haciendo de las cambios meras vueltas de la tortilla, sin cambiar radicalmente el paradigma.
1- Falso que que la noviolencia haya tenido éxito alguno (y menos el ejemplo que siempre se pone, el del canalla y sinvergüenza Gandhi; si quiere -que no querrá- abrimos debate sobre él).
2- Admitiendo que fueran ciertos dichos «éxitos» de la noviolencia (lo cual es mucho admitir), ¿por qué no han tenido estabilidad y continuidad y han sido sucedidos por «un vacío […] de prácticas que ahonden sus contenidos«? ¿No será que, en el mejor de los casos (repito, en el mejor) la «noviolencia» no es más que eso, una teoría… una teoría que como mucho puede dar resultados muy parciales, y, al fin y al cabo, es un puro espejismo en la forma de autoengaño? ¿No será que el PODER impulsa la noviolencia e incluso impulsa dichos éxitos parciales como forma de falsa disidencia, que en tanto que tal es inoperante?
Es cierto, tenemos que aprender a rellenar esos vacíos para no dejarnos arrebatar las revoluciones, aunque bien mirado, mutatis mutandi y con el agravante de su mayor número, lo mismo ocurre con los casos exitosos de revoluciones violentas por los que paree abogar, que nunca, hasta donde yo sé, han consolidado los contenidos revolucionarios, sino las metodologías autoritarias de control y refuerzo del estado.
Aquí estamos de acuerdo en cuanto a la falta de perdurabilidad de todo intento por la LIBERTAD (porque de ese tipo de intento es el del movimiento por una REVOLUCIÓN INTEGRAL). Pero quizá usted esté hablando de otros intentos como los que se refieren a la COMODIDAD, por ejemplo. Pero aún así veo diferencias con la perdurabilidad del todo intento por la COMODIDAD, por los derechos, por la seguridad, etc. respecto a los intentos por la libertad. Por tanto, a igualdad de inoperancia, me quedo con la lucha por la LIBERTAD CON RESPONSABILIDAD, la cual conlleva que todos y cada uno de los humanos DEBEN hacerse cargo de la totalidad de su existencia, sin delegar ninguna tarea decisiva y determinante en castas de expertos ni en instituciones de poder concentrado; y esa responsabilidad incluye el hacerse cargo de la CUOTA DE VIOLENCIA que a cada humano le toca ejercer llegado el caso.
No, la violencia y la limitada condición humana no funcionan como cree el movimiento por la «noviolencia«. Nunca sucede que por cada humano «noviolento» que surja (o se transforme), «desaparezca» un humano violento. Lo que realmente sucede es que cada humano «noviolento» (que no es lo mismo que pacífico y preparado para ejercer la violencia) pone una alfombra roja a los humanos que no descartan la violencia (y que además tienen voluntad de poder).
Siempre, repito, siempre, se impondrá la violencia al diálogo (y no digamos ya al diálogo que propone el «noviolento»). Como he dicho antes, el que no descarta la violencia es infinitamente más libre que el que la descarta al 100%; y esto es científico precisamente. El violento puede elegir: desde matar directamente al noviolento hasta someterse a él (y a su discurso y a su noviolencia). Por contra, el noviolento sólo puede hacer una cosa: rezar para que su diálogo convenza al violento. Cuando la libre elección se limita a una sola posible elección (en este caso la noviolencia), eres menos libre, de hecho no eres libre, y tiendes a ser esclavo (y en el caso que nos ocupa, además lo eres o serás de forma voluntaria).
No quiero llegar a decir que tu posición te acabe convirtiendo en un fiel aliado de la lógica rectora del estado y sus múltiples trampas, pues te supongo en las antípodas de tales pretensiones, pero, en fin, tu argumento llevado a su extremo parece que podría dar lugar a tal tipo de conclusiones y, aplicándote el cuento, entrar en un callejón sin salida de nihilismo y absurdo.
Los extremos existen, y no se pueden, NI SE DEBEN erradicar, porque precisamente son los extremos los que permiten al humano medir, y saber dónde se encuentra. El blanco y el negro son los que delimitan la escala de grises en la que los humanos se pueden mover… un movimiento que debe ser de libre elección, pero cada elección tiene consecuencias, unas u otras.
Dicho lo cual, explíqueme cuál sería ese camino de la Revolución Integral que, llevado al extremo, daría como resultado llegar a la lógica rectora del Estado. No, no puede usted esbozar ese camino porque lo realmente llevaría a la lógica rectora del estado sería desviarse (por cansancio, comodidad, delegación, etc.) del camino propuesto y no tender a llevar al extremo dicho camino. Y digo TENDER A LLEVAR al extremo, que no es lo mismo que pretender erradicar el extremo contrario, porque eso no está al alcance de la limitad condición humana; y no sólo eso, sino que es contraproducente y alimentas aún más el extremo.
Más claro: si tiendes a una sociedad sin ESTADO (sabiendo que es imposible) quizá consigas reducir el ESTADO (e incluso la violencia) a un razonable 20% del actual; por contra, si la intención es ERRADICAR el ESTADO y la VIOLENCIA, vas a entrar en terrenos IMPOSIBLES para la limitad condición humana, y precisamente vas a reforzar lo que pretendías erradicar; y es más, te vas a convertir directamente en lo que pretendías erradicar.
En la REVOLUCIÓN INTEGRAL no pretendemos erradicar nada de la limitad condición humana; los que sí pretenden erradicar aspectos de la limitad condición humana son los que no admiten su condición de humanos limitados, y buscan la excelencia y la perfección (divinas o científicas, tanto da; y ese paradigma lleva a donde lleva).
En suma, que la refutación que me haces es, cuando menos, precipitada, demasiado atrevida y desinformada y bastante prejuiciosa y, para colmo, profundiza en un debate que no permite sacar nada en claro sino encastillar en posiciones rígidas, por lo que, te anuncio, llueva o truene, no volveré a replicar ningún tipo de provocación que me hagas a partir de ahora.
1- ¿Ahora me tuteas?
Claro que quiero sacar algo en claro; y he sacado en claro, a tenor de TUS propias respuestas, que el movimiento «noviolento» no tiene argumentos sólidos, y mucho menos PRÁCTICAS SÓLIDAS que pongan coto al militarismo del ESTADO (que es el militarismo nocivo, no otro posible en la forma de MILITANCIA popular en la autogestión de la seguridad y defensa del PUEBLO). Y que incluso cuando tiene cierto éxito (casi nunca), es derrotado por OTRA RELIGIÓN POLÍTICA, como es, por ejemplo, el antirracismo de Estado, tal y como quedó demostrado con lo sucedido en la guerra de Vietnam, y el movimiento «antimilitarista» que surgió con dicha guerra y con los panteras negras a la cabeza. Sí, el antirracismo de Estado y los panteras negras fueron impulsados, entre otras razones, para ocultar la participación masiva de NEGROS en la imperialista guerra de Vietnam llevada a cabo por EEUU.
Ni a ti te serviría ni a la gente que sigue este blog le ayudaría a profundizar en los temas de los que tratamos.
Ah, y para finalizar ya te aventuras a afirmar lo que le servirá o no a la gente que sigue el blog de colectivo Tortuga.
A cada cual lo suyo.
Y… ¿qué es lo de los seguidores del colectivo Tortuga? ¿Quizá «lo suyo» es limitar-evitar-impedir que conozcan otras formas de antimilitarismo aparte del «antimilitarismo» de un JEMAD, el «antimilitarismo» del anarquismo, y el «antimilitarismo» del Grupo Tortuga?
¿Quieres que hagamos una tabla con las diferencias y los parecidos entre esos tres «antimilitarismos», y una tabla con las diferencias y los parecidos de esos tres «antimilitarismos» respecto al antimilitarismo del movimiento por una REVOLUCIÓN INTEGRAL?
Hasta la próxima Juan Carlos (o don Juan Carlos, o señor Rois).