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  • Autor de la entrada:Iñigo Domaica

La situación actual de los diferentes comunales, facerías, parzonerías y demás organizaciones de gestión del bien común que aún continúan en uso en diferentes lugares de Nabarra, están totalmente controlados y dirigidos por las administraciones Española y Francesa, como no podía ser de otra manera mientras continuemos bajo un régimen de ocupación colonial.

Nos hacen creer que los ganaderos, agricultores, Juntas de Valles, etc, somos los que gestionamos y manejamos nuestros comunales, pero la realidad es más tozuda. Para lo que quieras hacer necesitas el consentimiento final de la administración española inmediatamente superior, llámense Diputaciones Forales o Gobiernos Autonómicos, las cuales, a través de sus bien adoctrinados funcionarios, se encargarán de que no te salgas del redil, y si lo intentas, ya saben cómo hacerte regresar.

Esta situación, que de momento es irreversible, la apoyan y defienden todos los partidos políticos españoles, incluídos los de siglas vascas. Estos últimos son el más complicado obstáculo para conseguir revertir la situación porque nos hacen creer que están de nuestro lado ya que hablan nuestro idioma y dicen defender nuestros usos y costumbres, pero a la hora de la verdad, cual caballo de Troya, se dedican a ir destrozando nuestras ancestrales tradiciones.

Una breve radiografía sobre la situación de nuestros comunales, según mi experiencia, sería la siguiente:
En la Sonsierra, al sur, el comunal de la Hermandad de Laguardia, al cual tienen derecho de uso los vecinos de los pueblos entre Laguardia y Moreda, solamente lo manejan un puñado de agricultores para sembrar cereal y no permiten el acceso a ningún otro, con el apoyo de la administración española. Lo utilizan con total impunidad para lucrarse particularmente. Al norte de la Sonsierra, en los comunales provenientes de montes roturados, no se permite el uso ganadero, solo el agrícola, después de que los funcionarios españoles de la Diputación alavesa cambiaran la Norma en la década de los 80 del siglo XX por la puerta de atrás, con el consiguiente perjuicio para los ganaderos. Y en lo referente a los montes, con el comunal de Izki como mayor exponente, es la Diputación, a través de sus guardas forestales, los que te dicen que tipo de ganado pueden utilizar el monte y cuando, sin que los vecinos de los diferentes pueblos que son titulares de este comunal tengan nada que decir.

En la Parzonería de Entzia, por mucha Junta que tengan al frente, con secretario y todo, los funcionarios de Diputación les dijeron, en un momento dado, que el ganado ya no podía estar en invierno y que los tenían que bajar, y si no tienes pastos para mantenerlos, pues es tu problema. Y en el resto de Álava la situación es similar.

En el Pirineo, en el Valle de Aezkoa, el sometimiento a la administración española es total. La última palabra para cualquier actuación que se quiera hacer la tiene el Gobierno de la Comunidad Autónoma. Así como en los diferentes comunales de cada pueblo del Valle.

Y todo esto sucede porque llevan décadas fomentando el individualismo y la avaricia. El odio al vecino. Verlo como un enemigo en vez de cómo un compañero. En querer que desaparezca para así poder quedarme con sus pastos y poder cobrar más ayudas. Sí, eso es, AYUDAS. Esa es la mejor arma, y la de apariencia más inocua que utilizan para desestabilizar a los ganaderos, la gestión y titularidad de los comunales y la aniquilación de nuestros Usos y Costumbres Tradicionales. La gran mayoría, por no decir todos, están atrapados por el dulce caramelo envenenado que son las ayudas europeas PAC, en la que se recibe una cuantía económica en función de la cantidad de cabezas de ganado y hectáreas que declare manejar cada persona que las solicita, y que, una vez que se entra en esta rueda, es muy difícil dar marcha atrás y salirse, lo cual te lleva a necesitar más pastos, más ganado, etc. Y cabe recordar que en nuestros Usos y Costumbres los derechos de uso de los comunales se daban a cada casa, no a la persona, por lo que aquí ya surge un claro conflicto de intereses.

El otro gran problema es la despoblación. Siendo estas jornadas en Auritz/Burguete me sirve de ejemplo muy clarificador. En el censo de habitantes de 2021 aparecen 228. Puede que así lo parezca en verano pero si están en invierno, meses de enero o febrero por ejemplo, no creo que vivan más de 50. No hay ningún hotel abierto. Todos los restaurantes cerrados salvo el bar del pueblo, el Aritza y el bar de Karrika. Es un pueblo fantasma al que mantiene con vida el supermercado de Burguete. Esto lo he podido comprobar en primera persona tras estar un año viviendo en Aezkoa.

Si no hay residentes, vecinos, no hay pueblo, y por ende no hay ganaderos y el comunal va desapareciendo. Y esta manipulación del censo es permitida y fomentada por la administración , la cual también da un puñado de monedas a cada ayuntamiento. Cuanto más mientas en el censo, más monedas. Y así hasta la desaparición final. Es cuestión de tiempo. La administración colonial española no tiene ninguna prisa. Lleva siglos haciéndolo poco a poco. Pero a nosotros se nos acaba.

Un ganadero de Abaurregaina me conto que, cuando hicieron el recorrido de todos los años por las diferentes casas de Aezkoa y Garazi que utilizan el comunal, se dio cuenta de la delicada situación en que se encontraban en Aezkoa. Con pueblos casi vacios, sin relevo generacional, y con la mayoría de los ganaderos cerca de la jubilación, mientras que en Garazi él veía caseríos con familias jóvenes y con hijos, y pueblos todavía con vida.

En Baja Navarra, como en el resto de Nabarra al norte del Pirineo, la administración colonial francesa actúa de la misma manera. Siempre tienen la última palabra. La gran diferencia es que enfrente se encuentra a unos ganaderos más organizados, más solidarios, más conscientes de la necesaria defensa de sus recursos y bienes comunales y sabiendo que juntos podrán defenderse y resistir. Tienen un sindicato que actúa como tal, defendiendo a los pequeños ganaderos que son los que mantienen con vida los pueblos. Tienen a Lurzaindia, que se preocupa de conseguir tierras para poder rentarlas a los ganaderos que lo necesiten, así como de conseguir granjas en desuso o que están cerca de dejar la actividad para que puedan acceder a ellas nuevos laborariak. Y son conscientes que si los pueblos pierden habitantes, sobre todo si son ganaderos, acabaran desapareciendo. Ellos no especulan por un puñado de monedas. Quieren seguir manteniendo sus Usos y Costumbres.

A pesar de la diferencia de actuación de los ganaderos a un lado y otro del Pirineo, la situación al norte también es crítica. A ellos tardaron un siglo más en conquistarlos, pero al final lo consiguieron.

La única manera que tenemos de empezar a revertir esta situación es siendo conscientes de quién es nuestro enemigo, da igual el idioma que hable y a quién diga defender. Si eres consciente de la realidad sabrás reconocerlo. Si prefieres la comodidad de la mentira y el autoengaño, estarás colaborando con él prolongando el sometimiento y subordinación a nuestros colonizadores, España y Francia.

Nabarra necesita más gente consciente de su situación colonial. Y más gente apegada a la tierra y a nuestros Usos y Costumbres Tradicionales.

27 de Agosto de 2022
Iñigo Domaica
Ganadero Ex presidente del sindicato alavés UAGA
Ex miembro de la Ejecutiva del sindicato EHNE

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