trabajando las tierras comunales

Sostiene Javier Pérez-Embid en "Aracena y su Sierra: la formación histórica de una comunidad andaluza (siglos XIII-XVIII)" que:

‹‹La mayor parte del territorio serrano estuvo integrado –desde la repoblación hasta el final del Antiguo Régimen- por las tierras comunales››.

Proporciona una relación de cuarenta y tres espacios [1] de propiedad comunal para los siglos XV-XVI en las villas de Aracena, Almonaster, Cortegana, Aroche y Encinasola, ubicándolos en un mapa de elaboración propia. La extensión alcanzada por dehesas, montes y ejidos comunales dificultó la presencia de gran propiedad en la comarca durante la Baja Edad Media. [2] En este periodo lo predominante en la Sierra será la pequeña propiedad agrícola combinada de forma equilibrada con los aprovechamientos agrosilvopastoriles. Ello tiene lugar en un hábitat poblacional disperso en aldeas y "montes" (viviendas en el campo), que se configura a partir del siglo XIV tras una fase de agrupamiento en torno a los castillos fronterizos con el reino de Portugal.

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"Pero el lenguaje del 68, antes que en boletines, papeles y manifiestos, se expresó en los muros de París. Para que las palabras no se las llevara el viento. Aquellos eslóganes del Barrio Latino dieron la vuelta al mundo" (Sánchez Prieto, J. "La historia imposible del mayo francés"). Uno de ellos, rezaba "La imaginación al poder". No es casual el haber escogido la acepción "rezaba", el mayo francés se resolvió en lo inmediato (milagrosamente), tras el remedio de lo electoral (elecciones anticipadas) y más luego perpetuó, dogmática y por ende, religiosamente , el ejercicio repetitivo de la votación, ya connotado de lo democrático, liberador y anti opresivo se entronizó en el orden simbólico, en el orden de la ley, consagrada, sacralizada, normativizada e incuestionable, de aquella frase, a la presente, que define a la política en occidente: "El poder es (permite la) imaginación".

Viernes, 23 Marzo 2018 07:37

Entrevista sobre el concejo abierto

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Marcos Gay entrevista a Eusebio Onega a recomendación de compañeros de la RI, entorno a cuestiones relacionadas con el concejo abierto, cuestión que Eusebio domina teórica y experiencialmente.

¿Qué es el concejo abierto? Su porqué, aproximación histórica, concejo abierto abierto frente a comunismo de estado o ¿cómo volver al concejo abierto?, son algunas de las cuestiones a las que Eusebio responde en esta lista de reproducción de videos de YouTube. Canal que gestiona Marcos y quien esta encantado de escuchar propuestas de entrevistas, para seguir grabando contenido del que estamos carentes.

La calidad de imagen y sonido es baja, cuestión que se irá solucionando con el tiempo.

Sábado, 17 Marzo 2018 06:22

Por la autogestión de la salud

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Al consultar varias referencias bibliográficas se comprueba que era habitual en los pueblos peninsulares, hasta la imposición del franquismo, la ayuda mutua entre la gente corriente para socorrerse ante determinadas situaciones vitales, importantes o críticas: nacimiento, desempleo, enfermedad, óbito...

Lo cuenta Iliá Ehrenburg en "España, república de trabajadores". Las clases populares se autoorganizaban y se asistían; el estado, denominado republicano entonces, no se preocupaba de ellas, salvo para reprimirlas.

Lo cita Javier Escalera Reyes en "Sociabilidad y asociacionismo". Lamentablemente este autor se decanta por estudiar en su libro las relaciones tejidas en casinos y peñas futbolísticas del Aljarafe sevillano, en lugar de aquella reciprocidad, cuya aprehensión resulta mucho más valiosa.

Sábado, 10 Marzo 2018 06:43

La igualdad es una necesidad del alma

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Rousseau publicó en 1755 sus reflexiones en torno a las causas de las diferencias que separan a los seres humanos, escritas un año antes en ocasión del concurso convocado por la Académie des Sciences, Arts et Belles-Lettres de Dijon sobre estas interrogantes: a) ¿Cuál es el origen de la desigualdad entre los hombres?, y b) ¿Está autorizada por la ley natural?1

En su exposición, el filósofo francés se refirió primordialmente a la desigualdad que nosotros mismos hemos creado; en su criterio, una desigualdad artificial que solo podría resolverse precisando las verdaderas necesidades humanas y los principios básicos de los deberes y las obligaciones. Argumentación que, dos siglos más tarde, Simone Weil desarrolló magistralmente poco antes de morir, mientras trabajaba como redactora del gobierno francés en el exilio en Londres, durante la Segunda Guerra Mundial.