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Martes, 31 Agosto 2021 12:02

PUENTES

Escrito por Laia

Como antigua participante en la red de RI y divulgadora crítica con muchos aspectos de los feminismos actualmente existentes, me permito escribir unas pocas líneas en relación al cambio de ubicación del V Encuentro a raíz del artículo y vídeo publicado por Antonio Hidalgo.

Para empezar, hay un par de frases en el artículo, la de la desaparición étnica de los pueblos europeos y la de la exaltación de las relaciones de pareja estables y heterosexuales, que sí pueden ser interpretadas fácilmente como posiciones racista y homofóba, respectivamente. Algunos de los ex participantes en la red precisamente dejamos de participar en ella porque no compartíamos la tesis de la extrema derecha de El Gran Reemplazo que defienden FRM y otras personas.

Respecto al feminismo, aun compartiendo muchas de las tesis contrarias al feminismo de Estado y en pro de la recuperación de la historia de las clases populares así como el origen burgués del movimiento (que ponen sobre la mesa Afri y Kiko), creo que, si se quiere hacer una crítica que acerque a personas autodenominadas feministas a las tesis de RI y no sólo hacer proclamas provocativas que reafirmen la identidad antifeminista de algunos y proporcionen un autobombo complaciente a los actuales participantes de la red, habría que reconocer lo que de bueno nos han aportado el feminismo y los movimientos de liberación de la mujer, y no sólo hablar de cómo el Estado y el Capital se han apropiado de muchas demandas feministas; aportaciones que, por poco que haya conocimiento histórico y empatía vivencial, cualquiera (al menos cualquier mujer) puede entender.

El feminismo no sólo es un eco del poder del Estado sino que TAMBIÉN representa el malestar de determinadas mujeres en un momento histórico en que debido a la evolución capitalista del mundo, los espacios de cuidados y crianza se vieron fuertamente denostados y se volvió impepinable la incorporación de la mujer al mercado laboral, entre otros muchos males. Luego los feminismos han ido evolucionando a la par que el contexto, redefiniendóse y aportando cosas buenas y cosas no tan buenas, a mi parecer.

No se puede comparar un movimiento social histórico de la trascendencia y el alcance del feminismo con un movimiento reaccionario y local como es el MGTOW. Por más que algunas premisas de este movimiento nos parezcan, a simple vista, una copia a la inversa de los postulados feministas (gracias Antonio Hidalgo por las reflexiones), éstas son ante todo una reacción a la situación de empobrecimiento radical de los seres humanos y de las relaciones íntimas que tiene lugar en el meollo de los países que están en el centro del capitalismo mundial (las vanguardias de las modas identitarias ultraindividualistas, Reino Unido y EEUU).

La existencia de este movimiento hace realidad el temor de anarquistas de otros tiempos, como la maestra Antonia Maymón, que proclamó: (...) El feminismo implica masculinismo y lo único que faltaba, en el actual caos social, es que la mujer, al querer reivindicar sus derechos, se colocara enfrente del hombre, en actitud hostil, y que éste se mofara y hasta se preparara a combatirla en su resurgimiento social (...).

A pesar de ello, creo que el feminismo pone sobre la mesa algunas cuestiones fundamentales e interesantes, que nos pueden ayudar a pensar: el reparto tan desigual de roles inamovibles, los estereotipos de género que pueden tener sus orígenes en rasgos biológicos pero que luego se fosilizan encerrándonos en unas concepciones muy estrechas que pueden perjudicar a ambos sexos; las presiones estéticas aberrantes sobre el cuerpo femenino; las relaciones en las que no se sabe cómo se acaba reproduciendo la dominación y el sometimiento; el género, que de ser un continuum se ha convertido en la imposición de un binarismo estricto en que no cabe la identidad compleja y personal sexuada de cada uno/a.....

Frente a muchas miserias de la sociedad imperante, desde algunos feminismos se trata de hacer una reflexión para entender las causas de los malestares que nos acechan, aunque a menudo, a mi entender, se cometan errores de análisis (o análisis impregnados de la visión del mundo en la que el sistema de poder nos tiene ancladas) y las propuestas que se hacen se conviertan en proclamas de irse justo al otro extremo para tratar de evitar lo que no se sabe cómo cambiar.

Yo misma, que veo cosas buenas e interesantes en estos feminismos, he sido cuestionada por ellos simplemente por identificarme como mujer... por tener pareja estable heterosexual y monógama... por tener una criatura y dedicarme a criarla, dejando de lado otras tareas necesarias...

Parece que soy una persona demasiado convencional para ser feminista en estos tiempos modernos.

Lamentable.

También he sido censurada por criticar la concepción de la violencia de género como imposición de una verdad social, por cuestionar las alusiones al patriarcado omnipresente, etcétera.

Y aun así, he de decir que siento empatía y comprensión con algunas cuestiones que señalan estos feminismos, puesto que me he sentido limitada y juzgada por los estereotipos de una mayoría social acerca de qué es ser madre, de qué tiene que hacer y ser una mujer, de cómo tiene que ser una pareja y lo malo que es no tenerla o lo extraño que es tener relaciones múltiples consensuadas.....de cómo tengo que vestir o peinar a mi niño para que parezca un ñino, lo malo que sería no saber qué es o que se pudiera confundir su género....y de qué mal me visto, demasiado corta por aquí o demasiado larga por allá....

Me he visto sola y maltratada en un parto medicalizado; me he sentido incomprendida muchas veces por mis parejas masculinas en relación a lo que pasa por mi cuerpo y mi espíritu, a la necesidad de mis espacios y mis tiempos, de cuidado y valoración de mis capacidades a la misma altura que las de mis iguales...

Por no hablar del maltrato sistémico a los ritmos vitales de las madres, de las criaturas, de los ancianos, de la Tierra...

Así que, sin hacerme la víctima, sí que cómo mujer y, especialmente como madre, he tenido la necesidad de compartir mis penas y alegrías con otras mujeres y ha sido muy fortalecedor; he tenido la necesidad de apoyo y red femenina, y aunque sé que la Historia no es un nido de opresión constante para la mitad de la raza humana, como defiende la histografia dominante, tampoco me creo el discurso de que las mujeres del pueblo siempre han sido fuertes, bien tratadas y comprendidas, bien consideradas por sus iguales, que no se han tenido que quejar de nada y han podido participar en todo.

No: las mujeres también han muerto en los partos en casa -tan alabados actualmente por las que nos dicen que todas siempre hemos sabido parir-; las mujeres han tenido que luchar por tener una cierta autonomía económica cuando el mercado se volvió la única forma de subsistencia en sociedad y no querían estar supeditadas a un hombre; han tenido que luchar para que se aceptasen sus motivaciones vitales de estudio o de intereses variados; han tenido que derribar tabúes sexuales de toda índole.... las mujeres han asumido históricamente muchas más tareas de cuidados y de mantenimiento cotidiano y relaciones sociales y familiares, de crianza, a veces queriéndolo y a veces porqué así se esperaba de ellas y punto.

Así que sí entiendo que haya un dolor femenino, que se puede rechazar sin más y acojerse al propio resentimiento, como hacen los del MGTOW, perpetuando así la guerra de sexos y el odio al otro, o criticando encardecidamente al feminismo y al divide et impera del poder que lo utiliza en su favor, o se puede escuchar y tender puentes para la reflexión y el diálogo más allá de las consignas. Esto es lo difícil.

RI siempre se ha caracterizado por tener unos puntos de vista radicales (que van a la raíz) y no un poco aguados como suelen ser los de la izquierda posmoderna actual, así como unos posicionamientos claros y contundentes y unas propuestas emancipadoras de largas miras, para nada simples retoques de aquello u lo otro. Estas admirables características, que pueden ser fortalezas, son también debilidades que además van en contra de la actitud no dogmática, atéorica y convivencial que se defiende. Lo cortés no quita lo valiente, de acuerdo, pero lo valiente no tiene que quitar lo cortés ni el deber de intentar acercarse al prójimo sin tantas etiquetas generalistas e identidades que se acaban conviertiendo en monstruos (y creo que se ha ido demasiado allá con la etiqueta «feminista», que parece que es el mal absoluto, sin atenuantes de ningún tipo).

Por último, he de decir que no me parece que Amarauna haya practicado la censura por no acojer el Encuentro, puesto que cada colectivo tiene sus acuerdos y sus límites y es respetable que no se quieran acojer y fomentar visiones de la realidad que no tejen puentes sino que polarizan y hacen una crítica que, aun teniendo aspectos interesantes que pueden hacer reflexionar, se mezclan con otras concepciones descalificadoras y generalizadoras que no ayudan mucho si lo que se busca es fomentar el amor, la convivencia y el diálogo.

Está bien provocar, polemizar, incluso hacer salir ampollas, pero pienso que no es bueno generar un discurso circular que solamente alimenta a quienes tienen hambre de él, pero que deja a muchos otros en un ayuno perpetuo.

Celebro que Amarauna hiciera propuestas para solucionar la cuestión, mostrándose abiertos al diálogo e interesándose por los puntos de vista de las gentes de RI respecto al feminismo, que creo que no son tan homogéneos como pretenden los que gritan más y siempre tienen a punto la artillería pesada de la crítica exógena y de brocha gorda.

Lamento que todo esto no haya servido para mover un ápice los posicionamientos contundentes, pero también sordos, de los actuales participantes de la red. 

Ojalá más voces dentro de RI/TI compartan y entiendan lo que estoy intentando expresar.

Saludos, buenos encuentros y buenos desencuentros,

Laia 

Visto 470 veces Modificado por última vez en Martes, 31 Agosto 2021 12:15