Viernes, 11 Junio 2021 10:41

NARCOSOCIEDAD

Escrito por Victor Hernando González

Empecemos con algunos números. Según datos oficiales [1] del Estado Español, en los últimos años:

- En el caso de jóvenes estudiantes (principalmente entre 14 -18 años):

  • Alrededor del 50% se han emborrachado alguna vez en el año 2019.
  • A partir del 2014 existe un repunte en el consumo de tabaco y cannabis en este grupo poblacional.

Para el caso del tabaco, en 2018 un 35% fumaron en algún momento del año y para el cannabis, droga ilegal más consumida por estos jóvenes, ese dato se quedó en un 27,5%.

  • Cifras mucho menores, pero nada desdeñables, son las ligadas al consumo de alucinógenos, hipnosedantes (alrededor de un 6% de esta población los consumió en 2018) y otras sustancias psicoactivas.
  • Las bebidas energéticas con altos contenidos en sustancias hiperexcitantes son consumidas cotidianamente por un 50 % de los jóvenes.
  • Finalmente, destacar que el alcohol, el tabaco y los hipnosedantes son más consumidos por chicas. Mientras que cannabis, cocaína, éxtasis y otras sustancias psicoactivas son más consumidos por chicos, aunque gran parte de estas drogas ilegales cada vez son más consumidas por ellas [2].

- Para la población predominantemente adulta (edades entre los 15 - 64 años):

  • El 7,4% consumió alcohol diariamente en 2017, de los que 1.600.000 personas (un 5,1%) tuvieron un consumo problemático.

Además, aproximadamente 1 de cada 5 personas se emborrachó a lo largo de ese año.

  • En 2017 el 34% de este grupo de población consumió tabaco diariamente y entre un 2% y un 9% consumió cannabis de manera cotidiana. En este último caso, unas 500.000 personas consumieron esta sustancia de una manera problemática.
  • En ese mismo año los hipnosedantes fueron consumidos por primera vez por 630.000 personas, siendo mujeres de entre 35 y 54 años las que más los usaron.
  • Aparte del cannabis, la droga ilegal más consumida en alguna ocasión por la población ha sido la cocaína. 1 de cada 10 personas la ha probado en algún momento y unas 93.000 personas en 2017 hicieron un consumo problemático.
  • En el caso de la heroína la cifra de consumidores compulsivos de esta droga en 2018 se queda cerca de las 65.000 personas.
  • Por último, destacar que en 2017, el 41,2% de este grupo poblacional había consumido dos o más drogas legales o ilegales a lo largo de ese año.

Las cifras expuestas son un somero resumen de la situación actual. Los datos existentes son extensísimos y la combinación de ellos da pie a un sinfín de gráficas y análisis de resultados, pero la conclusión es innegable: asistimos a una “barra libre” de drogas para todos y todas.

La guinda a este pastel de cifras la pondremos señalando que, a fecha de 2021, España es el país del mundo con mayor consumo de psicofármacos por cada 1.000 habitantes, siendo consumidos mayoritariamente por mujeres [2] [3], y todo ello cortesía del Estado, que a través de sus narco-sanitarios los distribuyen masivamente y de manera muy eficaz entre el cuerpo social. Muchas veces la estrategia que emplean los camellos con bata es la misma: se le diagnostica alguna patología mental al paciente, se le prescriben los psicofármacos y se le informa que tiene propensión a recaer en dicha patología, por lo que el narco-tratamiento es recetado sine díe o en otros casos con pequeños periodos en los que se le retira el tratamiento, en función de la mejoría. Esto último supone una trampa para el desdichado adicto, ya que en el intento por desengancharse de los psicofármacos su cuerpo experimenta los típicos síntomas de un síndrome de abstinencia, que o bien se desconocen o no se quieren/pueden soportar, por lo que inmediatamente el drogodependiente vuelve implorando al matasanos que le dé su dosis correspondiente.

Pero demos un salto en el tiempo y acudamos al año 1984. El entonces alcalde de la ciudad de Madrid, el marxista Enrique Tierno Galván, ya exhortaba a los ciudadanos para que se narcotizasen masivamente mediante la famosa frase “quien no esté colocado que se coloque”. Pocos años después de que este tipejo pronunciase este alegato a favor del consumo de estupefacientes, cerca de 2.000 personas morían al año en este país de manera directa por dichos excesos. Pero claro, este anciano enrollado [4] decía aquellas cosas en el marco de un movimiento que siempre ha sido tildado de revolucionario y de cultura alternativa; me refiero a la Movida Madrileña. Es cierto que yo era pequeño cuando se desarrolló ese movimiento, pero lo que me llega del mismo me hace percibirlo, en general, como algo lúgubre, decadente, ligado a los excesos y nada constructivo.

No podemos olvidar lo que Félix Rodrigo Mora ha citado en diversas publicaciones, escritas y audiovisuales, y es que en esa época el Estado Español perpetró un genocidio contra los jóvenes del momento, introduciendo, a través de la policía, ingentes cantidades de droga, especialmente heroína [5].

Y es que ya lo dice uno de los mayores narcotraficantes de España, Laureano Oubiña Piñeiro, en el documental “Yo fui un narco”: El asunto del narcotráfico no sería posible sin “la colaboración de los agentes de cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado”

Además, en otra entrevista, este narco admite que “se realizan entregas pactadas a la Policía para dar la sensación de que se lucha a brazo partido contra el narcotráfico"[6].

Otros representantes del Estado, los politicastros, también son dados a relacionarse con ese mundillo del narcotráfico. Recordemos las fotos del presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo, montado a bordo de un barco con el traficante de drogas Marcial Dorado Baúlde [7].  

Y recientemente, Antonio Hidalgo Diego rescataba del olvido en su excelente obra “El Minotauro en Alcásser” la conexión entre el PSOE de Felipe González, el empresario vasco Enrique Sarasola y el narcotraficante más famoso del mundo, Pablo Escobar, materializada en la visita del narco al Hotel Palace de Madrid, invitado por el empresario y el político, con motivo del triunfo electoral del partido socialista en octubre de 1982.

Todo lo anterior muestra a las claras que el Estado no sólo maneja a su antojo el asunto de las drogas legales, sino que también lo hace con las drogas ilegales. Y además, a la vez, con su particular cinismo, dice combatir las drogodependencias con su potente maquinaria propagandística. Pero cuando hablas con personas drogadictas o que han tenido en el pasado problemas con drogas, estas coinciden en que las campañas publicitarias antidrogas o bien les han sido indiferentes o en bastantes casos les han espoleado a consumir más drogas.

Aparte de la publicidad, otra supuesta solución contra la epidemia de los estupefacientes, son los centros, públicos o privados, de desintoxicación. Lugares en los que los drogodependientes que ingresan en ellos siguen siendo intoxicados con diversos medicamentos y donde jamás se va a la raíz del problema que llevó a los desdichados sujetos a esa situación. Me refiero a problemas profundos intrínsecos en la sociedad y el individuo actual. A saber:

  1. a) No tener metas vitales relevantes en la vida actual, limitándose ésta únicamente a la realización de acciones simples como: nutrirse, dormir, trabajar/estudiar, tener sexo no reproductivo principalmente mediante la masturbación [8] y celebrar estos despropósitos de ¿vida? mediante un modelo de fiesta autodestructiva en el que “lo que mola” es perder el conocimiento y evadirte de tus miserias
  2. b) Muy ligado con el anterior punto se encuentra este. En la actualidad, el ser humano se encuentra mutilado de su parte espiritual/inmaterial. Lo que no es tangible, lo que no es consumible, ni importa ni tiene cabida. Esto deviene en seres inmaduros, inestables, inseguros, temerosos y con un sinfín más de lacras. A su vez esto supone individuos antinaturales, surgiendo inevitables consecuencias que generan malestares incorrectamente identificados y vidas sin sentido que impulsan a realizar actos de autolesión inconsciente mediante el uso de las drogas, los cuales, en muchos casos, se convierten, a la postre, en suicidios indirectos por los abusos de estupefacientes.
  3. c) Cosmovisión hobbesiana y darwinista de la sociedad, es decir la vida es un todos contra todos, en la que es preferible que tú le pises antes el cuello al otro antes de que el otro te lo haga a ti. Esto, no hay ser humano sano y consciente que participe de ello y lo soporte.
  4. d) Trabajos insoportables, en ocasiones con jornadas maratonianas, para los que se necesita, antes, durante y después de la jornada laboral de incentivos mediante el uso de estimulantes psicoactivos.
  5. e) Filosofía eudemonista/ hedonista extendida masivamente por la sociedad. Los males anteriormente citados (y otros muchos) suponen un descontento general para las personas, mientras que desde todas partes se nos insta diariamente a alcanzar el supuesto objetivo número uno del ser humano en su existencia. Esto es la felicidad/placer perpetuo. Y ante esa contradicción el ser humano se quiebra y se desmorona, buscando refugio en sustancias que le alivien el intenso dolor que supone la frustración de no alcanzar nunca la supuesta meta vital.

El obviar lo anteriormente expuesto (así como un montón más de disfuncionalidades sociales e individuales de la actualidad) provoca, como es lógico, la recaída más o menos temprana de gran parte de las personas que ingresan en estos centros (tanto durante el mismo ingreso como poco después de recibir el alta), dado que, aunque en esos lugares puedan dar pautas para reordenar, en parte, la vida del adicto (horarios, cortar relaciones con personas vinculadas al mundo de los estupefacientes, identificar el autoengaño…), se olvidan de tratar cuestiones tan importantes como las ya dichas. Aun así, esto no supone un fracaso para estos centros. Al fin y al cabo, se trata de lucrativos negocios que son más boyantes en tanto en cuanto más drogadictos haya en la sociedad.

Nos quieren atontados, zombis, embrutecidos, desvitalizados, sin alma, nihilistas, agresivos, asociales, inseguros, desunidos, desmovilizados, inmaduros, perpetuamente infantilizados, profundamente alterados en lo sexual, en lo relacional, en lo mental, en lo emocional y en general, deformados hasta el extremo en todo aquello que nos haga humanos. Para todo ello el poder utiliza, entre otras cosas, las drogas.

Es algo casi seguro que las difíciles condiciones de vida que ya están comenzando a instaurarse en las decadentes sociedades mal llamadas avanzadas, fruto de la imposición de las nacientes dictaduras de los macroestados, generarán en poco tiempo un incremento salvaje en la sociedad en lo referente al consumo de diversos estupefacientes (en función del poder adquisitivo se recurrirán a unas drogas u otras, como lleva tiempo ocurriendo [9]). Por esto, la transformación integral, personal y colectiva, que perseguimos, entiendo que ha de ser, en primer lugar, alejada de las drogas, y además mostrando una postura muy crítica frente a su uso [10], con campañas de denuncia permanentes.

Es el momento de las mentes despiertas. Pasemos de la “Ética etílica” (como aparece en la fotografía que encabeza el presente texto [11]) a la ética de la consciencia para poder intentar emprender ese cambio profundo que pretendemos semillar en la pervertida sociedad actual.

Víctor Hernando González, desde la sierra madrileña a 11 de junio de 2021

 

NOTAS:

1: Informe 2020 sobre alcohol, tabaco y drogas ilegales en España. Observatorio Español de las drogas y adicciones.

http://www.fundacioncsz.org/ArchivosPublicaciones/305.pdf

2: Otro logro más de las políticas de género. La igualdad en el consumo de drogas se está produciendo, y en ocasiones, como reflejan los datos, las mujeres ya superan a los hombres. La emancipación total de las féminas está próxima a ser lograda. El problema es que muchas se encaminan a emanciparse totalmente de la vida, dejándose caer en brazos de Tánatos.

3: https://www.publico.es/sociedad/ansioliticos-espana-espana-pais-mundo-toman-tranquilizantes.html

4: La imagen que se proyectó en los medios de comunicación de la reciente alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena Castrillo, tiene similitudes con Enrique Tierno Galván; ancianita moderna, comprensiva y entrañable que aparecía en las redes sociales preparando magdalenas.

https://cadenaser.com/emisora/2018/12/05/radio_madrid/1543993242_031402.html

Recordemos que esta persona constituyó parte del núcleo del Partido Comunista (como letrada) en la época de la Transición Española y permitió que el franquismo se fuese de rositas tras las atrocidades cometidas durante la dictadura militar.

5: Para este tema, se recomienda la lectura del libro “A los pies del caballo: Narcotráfico, heroína y contrainsurgencia en Euskal Herria” de Justo Arriola Etxaniz.

También el libro “Borracheras No” de Félix Rodrigo Mora.

6: https://www.elprogreso.es/articulo/noticias/laureano-oubina-me-ofrecieron-transportar-todo-tipo-de-mercancias-pero-solo-acepte/20170903000000682626.html

7: https://elpais.com/espana/2020-05-11/marcial-dorado-y-feijoo-no-fue-una-tarde-en-un-yate.html

8: La íntima relación entre el consumo de pornografía y drogas de manera simultánea es algo que viene de lejos, aunque se ha comenzado a tratar tímidamente en medios de comunicación desde hace poco.

https://www.lavanguardia.com/vida/20190522/462412135442/advierten-de-nueva-forma-de-adiccion-que-une-el-consumo-de-porno-y-de-drogas.html

Y por supuesto el consumo de pornografía (sin drogas añadidas) de manera compulsiva ya comienza a ser denunciado como una adicción creciente más. En internet hay miles de referencias y también el tema ha sido tratado en diversos programas televisivos, con mención especial para el programa “Mayores de 18” de Documentos TV (RTVE).

9: En la actualidad tenemos una amplia gama de drogodependientes en función de su poder adquisitivo. En un extremo tendríamos a los inmigrantes (principalmente menores de edad) que vagan por las calles de las grandes ciudades aspirando bolsas con pegamento y en el otro extremo tenemos a grandes empresarios que preparan opulentas comidas y cenas en las que agasajan a sus clientes, otros empresarios o diversos representantes del Estado, y en las que el marisco es regado con abundantes y diversas cantidades de alcohol súper exclusivo y condimentado en no pocas ocasiones con selecta cocaína. En medio de ambos extremos se encuentra un crisol poblacional en el que aparecen hasta las personas más insospechadas. A este respecto, recuerdo en una ocasión como una persona, en apariencia parecía un responsable padre de familia, me confesaba que en su trabajo (relacionado con el mundo de la aviación en el aeropuerto Madrid- Barajas) el consumo de drogas antes, durante y después de la jornada era de lo más normal. Y no solo en su caso, sino en el de multitud de compañeros que desempeñaban diversas funciones, en ocasiones de gran responsabilidad, en dicho aeropuerto.

10: Desde mi punto de vista el uso alimenticio, y en menor medida lúdico-festivo, de determinados tipos de alcohol, realizado de forma puntual y muy moderada, no supone un problema. No obstante, estoy convencido que el asunto sería motivo de debate, en el que además entrarían en juego sustancias como el azúcar, el café, etc.…

11: Fotografía tomada recientemente por el autor del texto en un parque del municipio madrileño de San Martín de Valdeiglesias.

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