Jueves, 01 Junio 2017 17:52

Combatientes de la esperanza

Escrito por  Daniel
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Si bien esta web lleva por título "Espacio de Reflexión sobre la Revolución Integral", siendo la reflexión una capacidad de lo humano que está en el plano de la razón, queremos abrirla también a otros planos para hacerla más integral, por ejemplo al sentimiento, a la belleza o a la espiritualidad. Si tenéis material que vaya más allá de los contenidos más intelectuales que solemos publicar, y que esté en la línea de la RI, os agradeceríamos que nos lo hicierais llegar a Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.. En este sentido os presentamos una poesía que nos ha enviado Daniel Demoin de su libro Desatino, al que agradecemos su propuesta.

au retour de la moisson

COMBATIENTES DE LA ESPERANZA
I
¿Es desatino
sostener la luz de la hermandad,
dar un abrazo de humildad a cada
mano tendida que no descansa,
y un abrazo de arrogancia
a cada verdad sostenida?

Abrimos la tierra germinada
para guardar los cuerpos
de los que fueron, de los que son y serán,
la tierra donde galopan su destino,
cantan con vientos de palabras
y riegan con lluvias de lágrimas.
En la carne de su heroica epopeya
tatuada con verdades urticantes,
se remueven piedras, lanzas,
garras y crujir de huesos.
Los pechos, las piernas, hacen
del dolor la mayor de las noblezas.
A su figura de bondad fraternal,
levantamos un telar de flores
espumosas, invisibles, pobres,
convertido en espigas de cereal.

Agitadas por el viento, sus vidas,
olas que rompen en la arena,
nacen, florecen y mueren
bajo la espuma y el cielo
(la voz del mar les rinde homenaje).
Sus manos profundas sin nombre
abarcan el horizonte social,
con el fulgor del sol en los ojos,
en los brazos abiertos,
en el alma esperanzada.
Sus palabras, armas prodigiosas,
crecen a contrasol como la hierba.
Su mirada ancha y desde tan lejos
aporta claridad a las tinieblas futuras
con la profundidad azul prendida,
encendida en sus pupilas.

Gota a gota, la fraternidad activa
del sudor de los combatientes
hila hebras de amor que construye
y llena la carne de ansias de libertad.
Ofrecen su ternura, comparten el pan,
dejan un rosario de flores salvajes,
puras.
Así van aprendiendo su destino.
Con la vida abierta,
con la muerte entregada
sus raíces dan fuerza, frescura, poesía,
a miles de rostros y manos enlazadas
contra el veneno mortal de la injusticia.

A su altura de gigantes
hecha de piedra y agua,
trepan enredaderas
de flores pobres y nidos,
y cantos refulgentes
con transparencia de cristal.
De su sombra y su silencio
renacen sus vidas fecundas,
sus muertes desdichadas,
trágicamente enterradas.
Del resplandor de su cielo
crece un camino, una batalla,
una hija que corrige la tristeza.
Las espigas entrecruzan
las lenguas de su canto,
poderoso, revolucionario,
agua en constante corriente,
parte nutricia del pensamiento,
hoguera pura de mediodía,
donde surge el fuego decisivo
que alimenta las batallas
con las verdades del pueblo.

II
Curtidos de ásperos caminos,
bajo auroras de sangre agreste,
mujeres y hombres
hambrientos de fraternidad,
comparten dolores, desvelos,
golpes, alegrías y sueños.
Protegidos del frío de la hipocresía,
no amordazan el alma con pañuelos
cobardes asustados de silencio.
Saben cantar y combatir
con la espada de sal de su brisa,
alimentando una lluvia de semillas
que germine libertad en la tierra.
Heridos, deshechos, extenuados
por las tempestades y sus calmas,
los combatientes de la esperanza,
renquean, se tambalean, caen,
vuelven a combatir.
Con su corazón dilatado
alzan y juntan sus brazos
como un racimo de luchas y vidas.
En este mundo de cadenas,
el ruido de sus cuerpos diseminados
entre bravísimas ternuras
representa la dignidad
del pensamiento universal.
No hay palabras ni sombras
ni coronas de laurel
que puedan cubrir su ausencia.
Gotas de rocío germinal,
honor y generosía y pechos de amor
son el monumento a su memoria.

III
Sobre tanto escombro
la revolución vive con pies lentos.
Una voz de ternura brava
llama a levantar la frente,
a integrar con caudalosa pasión
el vaho celeste que se eleva, camina
pasos de piedra, abriendo muros
con la furia y el peso de la palabra
convertida en acción creadora,
fuerza de una profunda convulsión,
compartida, difícil, esperanzadora.
Camino impregnado de dignidad,
de viento azul, suave huracán que crece
con la claridad de latidos indomables,
ardientes, cabales, íntegros.

Cuando las vidas del mundo
pesan más que la suya,
cuando su sangre riega el suelo
y el pecho se disuelve,
en el cuerpo florece la virtud
de su alma autoconstruida.
Como disparos de eterna claridad
sobre un sueño de sol y tiempo
haciéndose pueblo en comunidad,
de sus ojos cerrados brota la apostura
hecha canto comprometido.

Otros llegan fabricando albas,
multiplicando corazones nobles,
extienden sobre la tierra renovada
el pan de la generosidad,
un torrente de latidos solidarios,
el fulgor transparente de la justicia,
la paz natural (no la paz humillada).
Son las alegrías perdidas y olvidadas,
para las nuevas auroras que vienen,
propagando, respirando su aroma.
Con luces de rejuvenecidos soles
descienden hojas y tardes de azafrán,
encienden la oscuridad del aire
sobre una corriente de rostros en libertad.

Alumbrados por polvo de estrellas
bajo el párpado inmenso
de su larga noche de luna y sueño,
con manos palpitantes, renovadas,
recogemos su ejemplo de virtud,
en el desvelo, en el amor a la vida.
Nacido del pecho, entonamos un canto
sencillo, alegre, de tierra y sol y agua,
de madre y padre, de amigo y hermana,
que teje su eco de rama en rama
y de puerta en puerta en la noche deshojada.

Cuando en la memoria
faltan pedazos de realidad,
cuando sobra resignación,
en mitad de la derrota
golpeamos con los puños al olvido,
evocamos a los que fueron,
a los que son y serán,
reflejados en un espejo vivo
de transparente voluntad.

Cuando un delirio de palabras
brota de la garganta del alma,
con el derecho a combatir
de un pueblo que sangre ha sido,
crecen resistencias dormidas,
despiertan bellezas íntimas,
nace la fuerza de la virtud
y la alegría de la revolución
transformada en su luz.

(Daniel Demoin, del libro Desatino)

Visto 347 veces Modificado por última vez en Martes, 29 Agosto 2017 12:16

2 comentarios

  • Enlace al Comentario David Algarra Sábado, 03 Junio 2017 06:25 publicado por David Algarra

    Hola José Francisco. También María forma parte del equipo de "cuidadores" de la web. Celebro que te guste la poesía. Cada vez que la leo encuentro más matices, eso es lo que tienen las poesías, que te adentras en otra dimensión de lo humano. Reitero mi agradecimiento a Daniel. Abrazos.

  • Enlace al Comentario Jose Francisco Escribano Viernes, 02 Junio 2017 11:27 publicado por Jose Francisco Escribano

    Me gusta mucho la idea, gracias David y Sofía.

    Muy bonita la poesía Daniel.

    Espero que se anime más gente a participar en la página...

    Un abrazo

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