Sábado, 02 Febrero 2019 11:45

El común catalán

Portada Común catalán

Me complace mucho anunciaros la publicación por Cauac Editorial Nativa de una edición actualizada del libro "El común catalán. La historia de los que no salen en la historia" en lengua española.

Esta edición cumple con dos cometidos:

Jueves, 25 Mayo 2017 18:04

Bienvenida a la web RI

¡Bienvenido! ¡Bienvenida!


Este espacio de Reflexión sobre Revolución Integral es un lugar de encuentro entre iguales en el cual las personas que participan sienten la necesidad de involucrarse en una transformación total del individuo y de la sociedad de hoy en día. Un sitio dedicado al estudio e investigación de la realidad presente; al intercambio de conocimientos, a la difusión de temas de la más variada naturaleza y a la búsqueda y proposición de acciones que nos lleven a la evolución pretendida.

 

 

Comprender el cómo y el porqué de nuestra situación actual se hace imprescindible para idear y construir un presente y un futuro diferente. Por ello redescubrir nuestra historia, las peculiaridades de nuestro pasado y nuestras diferentes culturas como pueblo, rescatándolas de un olvido muchas veces provocado, es uno de los intereses comunes. Estar en el día de hoy y preparar el futuro que nos gustaría son otros.

El pasado 24 de octubre del 2015 fue el día de la publicación de mi libro «El común catalán. La historia de los que no salen en la historia». Lo presenté el mismo día, en la inauguración del Curso Íberos del Instituto de Estudios Íberos de Terrassa, invitado por el jefe de estudios Frederic Santaeularia (1941-2016). Mi taller llevó el título «Continuidad cultural íbera en la Edad Media catalana» y consistió en una introducción en las prácticas comunales catalanas de la Edad Media y el Antiguo Régimen y una segunda parte en la cual me preguntaba cual fue el origen de estas costumbres. En esta segunda parte los íberos toman protagonismo.

Para el historiador Gaspar Feliu, el comunal catalán, así como las prácticas comunitarias, tienen su origen en las sociedades indígenas prerromanas, como por ejemplo los íberos, vascones y aquitanos, algo común con otras organizaciones tribales o que sigan un sistema de clanes.El individualismo romano (ius utendi et abutendi) se oponía al comunalismo de estas sociedades que estaban bajo servidumbres y obligaciones colectivas, con espacios comunales al servicio de todos los miembros de la comunidad y que no se podía apropiar nadie. La romanización no va más allá de la construcción de ciudades y de su administración impuesta. Una vez el mundo urbano romano entra en crisis y empieza a desaparecer, vuelven a aparecer costumbres y formas de organizarse anteriores. De hecho, las invasiones romanas, visigodas, musulmanas y carolingias apenas intervienen en las formas de organización económica y política en el mundo rural, siendo su objetivo principal la extracción de rentas y/o la recaudación de impuestos (FELIU, 2009).

¿Porque hacemos lo que hacemos y producimos lo que producimos?

Sabemos que desde hace más de 10.000 años el pastoreo ha estado presente en el Pirineo occidental, ha sido la actividad central para permitir la vida en estas montañas. El contexto actual de la montaña aragonesa es el de una desaparición acelerada de los rebaños en extensivo, es decir, de animales que pastan, andan y viven al aire libre la mayor parte del año. En cambio, crece la ganadería industrial e intensiva, esto es, animales encerrados permanentemente y exprimidos para producir al límite que permita su biología y más allá, sin escatimar en técnicas abusivas, en fármacos, en químicos, en hormonas, en la deformación física y genética, en la pérdida dramática de rusticidad y en la reducción drástica de la esperanza de vida de cada animal.

La realidad aragonesa es la desaparición casi total de las atesanías y ganaderías pequeñas (menestrales y pegujaleros) haciéndose omnipresentes los monocultivos, las grandes industrias, las enormes distribuidoras, las macrogranjas y sus correspondientes infraestructuras de altísimo impacto ambiental.

La industria abusa de piensos y forrajes que aridifican, esquilman y agotan las tierras llanas. Provoca la mineralización del suelo matándolo y dejando la puerta abierta al desierto. Además llena de nitratos y químicos de alta toxicidad los acuíferos y ríos. Sin hablar de la salinización o la acidificación rampante.

Industria intensiva y pastoreo son como la noche y el día.

El 14 de abril sigue siendo una fecha de referencia para quienes conmemoran la instauración de la II República, al mismo tiempo que reivindican el legado político de aquella experiencia histórica. Sin embargo, cuanto más se conoce dicho periodo más rechazo suscita en la población, sobre todo en la medida en que aquel régimen se caracterizó por su extrema violencia y crueldad con el pueblo llano.[1] A pesar de esto se sigue sin entender el significado histórico del régimen republicano, especialmente en la medida en que esta experiencia es sustraída del marco histórico general del que forma parte, y es reducida a una simple lucha de poder entre diferentes grupos sociales y políticos.

En primer lugar hay que contextualizar el advenimiento de la II República en términos históricos e internacionales, lo que significa tomar como referencia los grandes procesos en los que se vio envuelto el Estado español en su desarrollo histórico. Esto nos obliga a considerar la influencia de los factores externos, situados en la arena internacional, en el cambio de la forma monárquica del Estado a la forma republicana.[2] En lo que a esto respecta no hay que perder de vista que los Estados europeos estaban inmersos desde hacía varios siglos en un proceso de modernización permanente, lo que era fruto de su mutua competición en la esfera internacional. Con modernización nos referimos a un movimiento histórico-político hacia formas de gobierno de carácter burocrático, racionalizado, centralizado e impersonal,[3] que supusieron la concentración, acumulación y centralización de una cantidad creciente de poder en manos del Estado para adaptar su esfera doméstica a los desafíos de la competición geopolítica internacional. La modernización constituye, desde esta perspectiva política e internacional, parte del proceso de construcción del Estado territorial y soberano.

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